Aprobados y suspensos del Madrid: Courtois tiene ángel

Courtois: A día de hoy es, probablemente, el portero más en forma del planeta. En el minuto 9 dejó una de las paradas de la temporada, en un remate a bocajarro de Werner. Muy seguro en todos los centros laterales, en los que no dio opción a sus ex.

Carvajal: Lejos de su mejor momento físico tras la inactividad, no le ayudó el sistema: carrilero largo sin nadie por delante en banda. Sufrió mucho. Fue sustituido en el tramo final, agotado.

Militao: Muy buen partido. Se vio desbordado en algunas jugadas por el vendaval del Chelsea en ataque en la primera media hora, pero si el Madrid consiguió igualar el partido fue en gran parte por su contundencia en los cruces. Su segunda mitad, imperial.

Varane: Son estos partidos sin Ramos en los que se le exige un liderazgo que no termina de ofrecer. Zidane le colocó en el centro de una defensa con tres centrales y no fue el líder que se esperaba. Los delanteros del Chelsea le superaron con excesiva facilidad, pillándole fuera de sitio en varias jugadas.

Nacho: Uno de los jugadores más en forma del Real Madrid. Sufrió para tapar las carencias de un Marcelo que le ayudó poco o nada, pero aun así abortó muchos ataques peligrosos.

Marcelo: Zidane le dio la titularidad en un partido grande mucho tiempo después y el brasileño evidenció una vez más que ya no está para este nivel. Fue un agujero atrás e intrascendente en ataque. No le acompaña el físico ni la actitud.

Casemiro: Muy incómodo en la salida de balón, por momentos sufrió también en defensa por la movilidad de los mediapuntas del Chelsea, que le sacaron de posición en varias jugadas. Buena media hora final, con cortes decisivos.

Kroos: Kanté no se despegó de él y le complicó la vida para que no estuviera cómodo en ningún momento. A pesar de ello puso criterio y cambios de juego siempre que pudo. Mejoró en la segunda parte.

Modric: Muy flojo primer tiempo, anulado por los centrocampistas del Chelsea. Creció en la reanudación y con él lo hizo el Madrid, que jugó al ritmo que marcó.

Vinicius: Dejó una buena arrancada y ayudó mucho en la presión, aunque entró menos en juego de lo que acostumbra. Poco brillo, fue el primer sustituido por Zidane.

Benzema: El Madrid depende de él en ataque. Suyos fueron los mejores movimientos y las mejores oportunidades, con un balón que estrelló en el palo en el minuto 22, cuando peor lo pasaba su equipo, y el gol del empate que apagó el ímpetu del Chelsea.

Hazard: Fue el primer cambio de Zidane. Apenas dejó ninguna jugada reseñable.

Asensio: Zidane sorprendió con su posición: le colocó de carrilero. No está cómodo ahí y se fue al ataque y al centro siempre que pudo.

Odriozola: Dejó una entrada muy dura a Rudiger que le costó la tarjeta amarilla.

Rodrygo: Cuesta entender este cambio por parte de Zidane: en el descuento (se perdió tiempo), por el jugador con más gol del Madrid (Benzema) y con el equipo buscando la victoria.

Una de tiros en Bérgamo

A la Atalanta le cabe el dudoso honor de ser el equipo italiano que ha pasado más tiempo en la Serie A (59 años) sin ganar un scudetto, pero está en el momento de su vida . Hace dos temporadas acabó tercero, su mejor clasificación histórica, y repitió puesto en la pasada, en la que rozó los cien goles (98 firmó), barrera infranqueada en los últimos setenta años del calcio. Así que el Madrid está citado a un tiroteo en tiempos de escasez de munición. Conforme se acerca al área va perdiendo facultades. En esta Champions es segundo en acierto en el pase, tercero en posesión, quinto en tiros y duodécimo en goles. La puerta contraria le desmaya y el tratamiento de choque sólo está en el mercado. Sin embargo, en la Liga ha sabido levantarse con cuatro triunfos consecutivos.

En su contra hay que apuntar, además, que nada ha cambiado de Valladolid aquí. No ha recuperado a ninguno de sus nueve lesionados (Carvajal, Odriozola, Ramos, Militao, Marcelo, Valverde, Hazard, Benzema y Rodrygo) y vuelve a disimular su drama con seis jugadores del filial (Altube, Chust, Gutiérrez, Arribas, Blanco y Hugo Duro). Los pavones casi superan ya a los zidanes. Así que el plan es ganar tiempo, sobrevivir al punto de locura de la Atalanta y recomponer el equipo dentro de tres semanas con los principales. Sólo quedan sanos diez jugadores de campo, los que jugaron en Zorrilla de salida más Isco. Los últimos minutos del malagueño fueron los más potables en tiempo y podría quitarle la plaza a Vinicius, empequeñecido tras su generosa ración de banquillo, aunque no parece probable. El resto consiste en poner lo que hay.

El método Gasperini

La Atalanta tiene más peligro que palmarés. Se estrenó en una Champions la pasada campaña y se plantó en la burbuja lisboeta de cuartos. Allí, el PSG le remontó con dos goles en el descuento. En esta pasó la primera fase ganando todos los partidos a domicilio y ninguno en casa. En Bérgamo recibió un 0-5 del Liverpool y en Anfield ganó 0-2. Esta montaña rusa hizo pedazos al Valencia el curso pasado.

El patrón del despegue es Gian Piero Gasperini, que con nueve años ya estaba en el infantil de la Juventus y como recogepelotas del club. Ascendió casi todos los pisos, pero no llegó al ático. Once partidos disputó de bianconero antes de emprender un largo recorrido por un buen número de equipos modestos. Al concluir su carrera comenzó a dirigir en las categorías inferiores de la Juve sin la pretensión de seguir viviendo del fútbol: «A nadie le importaba mi trabajo». De hecho, completó su formación como asesor financiero hasta que le llamó el Crotone, de la Serie C: «Acepté en contra de la opinión de mi mujer, que lo veía una imprudencia, pero tenía que intentarlo».

El dentista

Luego fue ascendiendo, llegó al Inter, le echaron al quinto partido («Lo arruinó todo, siempre estaba quejándose de los jugadores», dijo el presidente Moratti) y hace cinco años llevó su contradictorio sistema al Atalanta. «Cuando empecé me acusaban de fomentar el catenaccio por poner tres centrales». Teoría equivocada. La Atalanta ha sido el equipo más goleador de Italia en las dos temporadas precedentes. Guardiola, que le invitó a seguir sus entrenamientos en Barcelona, dijo que enfrentarse a él era visitar al dentista: «La metáfora es perfecta. Hay que molestar al rival», reconoció Gasperini. Y hace ocho años, Mourinho, entonces técnico del Inter, lo ratificó tras un partido ante su Genoa: «Es el técnico más duro al que me enfrenté. Cambié cinco veces el dibujo y las cinco me contrarrestó. Fue una pelea de perros y gatos».

El Madrid se encontrará ante un equipo con tres centrales, dos laterales larguísimos (el derecho titular, Hateboer, está lesionado y han fichado al danés Maehle para sustituirle), dos mediocentros posicionales y tres atacantes. Puede ser un mediapunta y dos puntas o viceversa. Su artillería es colombiana. Duvan Zapata ha marcado 13 goles y el exsevillista Luis Muriel, suplente en la mitad de los partidos, 17. El tercer cañón es el zurdo esloveno Ilicic, un veterano de 33 años que esta temporada ha sufrido dos lesiones pero que el curso pasado metió 21 goles, cuatro de ellos al Valencia en Mestalla. A Gasperini le gusta la pelota, superpoblar el área (hasta siete u ocho jugadores se suman al ataque), presionar arriba, robar pronto y alternar a sus porteros. 42 de sus 53 goles en la Serie A son producto del juego abierto (ningún otro equipo se le acerca) y sólo ocho de balón parado o contragolpe. Además, la Atalanta dispara 16 veces por partido y en quince de sus 33 encuentros del curso ha metido tres o más goles. Con ese plan, tan a contraestilo del país donde vive, ha perdido sólo uno de sus últimos veinte partidos. Así que si el Madrid mira confiado su pasado se estará disparando en un pie.

‘Factor Vinicius’ ante el City

Si en algo es un especialista Zidane es en su habilidad para conceder a cada jugador su momento justo en el campo. Lo ha venido demostrando en las cuatro temporadas que ha entrenado al Madrid, tres de ellas completas. Y nadie ha podido cuestionar sus rotaciones. Ahora, con algo más de 15 días por delante para jugarse la Champions en la vuelta ante el City, cree el técnico francés que Vinicius tendrá un papel fundamental en la eliminatoria, ya sea saliendo como titular o como revulsivo. Su velocidad debe agitar el encuentro. La victoria es imprescindible para pasar.

El brasileño está pasando estas vacaciones con unos amigos en Ibiza, donde ha alquilado un barco buscando tranquilidad y el menor contacto posible con extraños para evitar riesgos con el coronavirus. Está siguiendo, además, al pie de la letra todas las recomendaciones de nutrición y ejercicio físico impuestas por Dupont para esta semana de vacaciones concedida por Zidane, consciente de que su momento más importante de la temporada está aún por llegar en el partido del Etihad del 7 de agosto (Movistar +, 21:00 horas). Si Hazard no llega en perfectas condiciones él tiene muchas más opciones de ser titular. Si no, muy probablemente tendrá que esperar desde el banquillo. Pero su nombre está marcado en negrita en los planes de Zidane.

Poco importa que Vinicius perdiera el paso en los últimos partidos de Liga. Ahí pareció ganarle la partida Rodrygo, que encontró la titularidad en dos encuentros consecutivos (Athletic y Alavés) en detrimento del propio Vinicius. Pero el del Flamengo, que llegó al Madrid por 45 millones de euros, conoce por boca del propio técnico que fueron decisiones tomadas por necesidades del guion y que poco tienen que ver con respecto a lo que sucederá ante el City.

Con esa ilusión descansa Vinicius en aguas de las Islas Ptiusas, consciente de que Zidane valora que es el jugador de la plantilla que más regates buenos ha hecho esta campaña (69, por delante incluso de los 63 de Hazard), y que en ese apartado sale muy beneficiado con respecto a Rodrygo (36), un jugador mucho más combinativo. Sin embargo, Rodrygo ha marcado 7 goles por los cinco de Vinicius, y los hizo con 15 remates a portería por los 39 que necesitó el del Flamengo… Pero más que su puntería, Zidane tiene en la cabeza su capacidad de desborde, en la primera parte si no está Hazard o en la segunda si el belga es titular. No en vano, ha sido el jugador 12 en minutos para Zidane esta temporada, por delante incluso de jugadores como Hazard (éste, por sus lesiones), Isco, Lucas Vázquez o el mismo Rodrygo.