¿Cuánto dinero se lleva el Villarreal de premio como campeón de la Europa League?

La Camiseta de futbol Europa League barata ha echado el telón a la edición de la temporada 2019/2020 con la final entre Villarreal y Manchester United. Los de Unai Emery se han alzado con su sexta Europa League después de imponerse en los penaltis al conjunto inglés en un partido apasionante, pero más allá del trofeo y el prestigio, ganar este título tiene otras ventajas.

Uno de los grandes alicientes de la competición para muchos de los equipos que participan en ella es el pellizco económico que pueden sacar por llegar a las rondas finales. Por ello, en gran parte, la salud de un club este aspecto va ligada de manera directa al éxito deportivo. La UEFA implantó hace dos temporada el sistema de ganancias, que finaliza esta campaña, en el que todos los equipos participantes se aseguran una cantidad fija de 2,92M€ por participar en la fase de grupos de la Europa League.

El Villarreal ha hecho historia y ha logrado su primer gran título europeo tras la victoria ante el Manchester United. Unai Emery, rey de la Europa League, ha conseguido su cuarto entorchado. El conjunto amarillo se ha embolsado 20,01 millones de euros por los resultados obtenidos a lo largo de competición. Además, a esa cantidad hay que sumar 3 millones por el ranking de coeficiente y otros 3,5 por asegurar su participación en la próxima edición de la Supercopa de Europa. En total, el club presidido por Fernando Roig se llevará en torno a 30,6 millones de euros.

A ello hay que añadirle lo que ganan todos los equipos por market pool, que forma parte del reparto de ingresos que realiza la UEFA.. Solo por levantar la copa hoy, el ganador se ha llevado 4 millones de euros por ello y otros 3,5 por participar en la Supercopa de Europa. Pero, ¿cómo se reparten los premios de la Europa League?

Premios de la UEFA por resultados en el torneo

Por cada victoria en la fase de grupos, 570.000 euros y 190.000 euros por empate. Las cantidades no distribuidas (190.000 euros por cada empate) serán agrupadas y redistribuidas entre los clubes que jueguen la fase de grupos en cantidades proporcionales a su número de victorias. El ganador de grupo se llevó 1M€ y el segundo 500.000€.

Pero ahí no queda la cosa. Por acceder a dieciseisavos de final se embolsaron otros 500.000€, por pasar a octavos se ganaron 1,1M€, 1,5 millones por acceder a cuartos y por disputar las semifinales 2,4M€. Por último, los dos equipos que logren disputar la gran final recibirán 4,5M€. El campeón se llevará 4M€ más. Un ganador que, por ende, se clasificará para la Supercopa de Europa. Ello le reportará otros 3,5M€.

El Sevilla, campeón de la edición 2019/2020, se embolsó alrededor de 20-22M€ solo por este tipo de premios.

Habrá cinco españoles en Champions y ninguno en la Conference

El Villarreal ha hecho historia ganando la Europa League, pero esta noche se jugaba mucho más que un título ante el Manchester United. Por supuesto, la prioridad era conquistar el trofeo, pero lograrlo le ha dado al Submarino plaza de Champions la próxima campaña. Durante parte del año, España barajó la posibilidad de meter a ocho clubes entre Champions, Europa League y Conference League. Finalmente, no será así.

El motivo por el que solo siete equipos representarán a LaLiga por el continente es que el Villarreal ya había logrado la clasificación para competiciones europeas. Concretamente, para la Conference League por acabar el campeonato en séptima posición. Por delante, Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid y Sevilla eran de Champions por puesto en Liga. Real Sociedad y Betis, de Europa League.

Así pues, solo quedaba por decidir dónde jugará el Villarreal. Disputará la Champions, debido a que ha ganado la segunda competición continental. Por tanto, se ha cumplido la posibilidad de que España no esté representada en la nueva Conference League.

En su momento, se habló de que el sexto clasificado, el Betis en este caso, cayera a Conference League si el Villarreal ganara. No es así. España ha perdido esa plaza de Conference y tendría que esperar un año más para encontrar representación por primera vez. No obstante, cabe la posibilidad de que Betis o Real Sociedad queden terceros de grupo en la Europa League y caigan a la competición recién creada. Irían directamente a los cruces, tal y como sucede en la Champions con la antigua UEFA.

El Villarreal toca el cielo

Primera Europa League a la vitrina, pasaporte a la próxima Champions y premio extra con la Supercopa de Europa del 11 de agosto. Nunca un triunfo tuvo tanto valor. Y pese a la recompensa, recogida en los penaltis tras 22 lanzamientos y una parada de Rulli a De Gea, jamás lo material pesó tan poco en la inolvidable noche de Gdansk. En la épica victoria del camiseta de futbol Villarreal barata, un cohete amarillo, frente al Manchester United, un diablo rojo, lo verdaderamente impactante es, fue y será la magnitud popular de tan impagable alegría. Un pellizco al alma del fútbol español a la altura, y con mayor dificultad, dicho sea de paso, que terremotos como la Séptima del Real Madrid, la primera Copa de Europa culé de Wembley o, más cerca de la tierra, la dictadura del Sevilla en esta competición. Hitos que sirven como semejanza en esta ocasión para reconocer que el Submarino no sólo ha hecho llorar de felicidad a un pueblo entero sino que, además, ha cambiado el curso de su historia definitivamente. Es leyenda. Lindelöf aún está buscando a Gerard. Y nosotros, celebrando. La Conference League, a la que estaban abocados estos héroes, puede esperar otro año.

El gol de Gerard (29’) tras una magistral falta de Parejo sirvió para encender la chispa. No podían ser otros. El delantero suma 30 goles esta temporada y 11 asistencias, demostrando que es un mediapunta brillante y delantero centro insaciable. Normal que vaya a ser el delantero de la Selección en la Eurocopa y ya sea ídolo pop de La resistencia. Lo del mediocentro es la confirmación de que su carrera está muy por encima de su fama. Di Stéfano sabía de esto. Sin embargo, el triunfo empezó a cocinarse en la pizarra de Emery. Sabedor de las fortalezas y debilidades de su equipo, y de las del United, planteó un encuentro a fuego lento, llegando incluso a perder tiempo en el minuto 15 como si ensayara para la prórroga que luego llegó, olvidando la presión en campo contrario para apretar las líneas en un solo cuarto de campo. La velocidad de Rashford y de Greenwood exigía un plan sin metros a la espalda de la defensa. Y aunque de primeras los nervios y un accidente de Foyth hicieron temer lo peor, el Submarino se recompuso poco a poco a lomos de Pau y al galope de Yeremy, dos críos, para ir sacudiéndose un dominio inglés que no se concretaba en ocasiones. Un centrochut de Shaw y un remate en propia puerta de Albiol. No hubo más para desesperación de Solskjaer en esos primeros cuarenta y cinco minutos. Cavani espoleaba sin morder, mientras Pogba y Bruno Fernandes se agobiaban sin espacios entre tanto furor amarillo.

La reanudación nos mostró a un Villarreal más seguro de sí mismo y a un United bastante más agobiado y nervioso. A diferencia del equipo castellonense, ya tenía la Champions en la mano vía Premier. Sin embargo, lleva tantos años perdiendo el paso que su futuro es hoy, y el estrés por recuperar el tiempo le carcome. Sin Maguire sufría en la salida, y la estrategia de sentar a Fred tampoco pareció darle demasiados frutos. Emery también supo leer esa ansiedad. Porque Unai es entrenador, ya lo saben, pero bien podría haber tenido una consulta de quiromancia. Cuatro Europas League no son casualidad. Mantuvo la estrategia inicial, reforzada por la pasión donde ya aparecía el cansancio. Hasta que una jugada aislada en el 55’, un córner botado por McTominay desde la izquierda, acabó en un disparo desde la frontal de Rashford y en una acción oportunista de Cavani en la melé. Empate, palo al Villarreal y vitamina para el United.

Emery empezó entonces a mover su banquillo, quitando a Bacca, errante, por los tres pulmones de Coquelin. Si a alguien se echó de menos fue a Chukwueze (lesionado) con sus arrancadas. El Submarino agradeció la decisión. Se sintió por momentos con un escudo del que carecía ante el impotente físico de su adversario, que reclamó sin éxito algún penalti de esos de moda. El problema del Villarreal es que comenzó la noche metido atrás por estrategia y convicción y acabó los noventa minutos en el mismo lugar de partida obligado y por frustración. Menos mal que en la prórroga resucitó. Cavani pudo rematarle en el 72’. El Villarreal necesitaba aire, y fútbol ya de paso. Así que Moi y Alcácer hicieron acto de presencia. Un jugón y un matador. Después se renovaron los laterales. El United, por contra, tenía fe a su once inicial o miedo a hacer retoques. Sus primeras sustituciones llegaron a los cien minutos. Y lo pagó. Pasó de mandar a obedecer. Y suerte que el VAR no estimó una pena máxima por mano a tiro de Gerard en el 114’. Los penaltis le condenaron. Se quedó sin lanzadores titulares y el Villarreal lo aprovechó sacando a relucir los poderes de Rulli en el cara a cara ante De Gea. Hicieron falta 22 penaltis, pero mereció la pena alcanzar la medianoche con el corazón en la boca.

Fue conmovedor observar tanta alegría cañí en estos tiempos de desgracias y ver alzar el título al aire. Los éxitos tienen muchos más padres que los tropiezos. Roig, que tuvo que ver la final desde casa por otro capricho del coronavirus, Llaneza, Emery, Pau, Albiol (Luis Enrique, piénsatelo), Parejo y Gerard se han ganado acaparar más titulares que nadie. Su trabajo les ha costado por unas u otras bondades y peripecias. Pero convendría recordar a todos aquellos entrenadores, jugadores y trabajadores del club que remaron en su momento para insistir sin desfallecer hasta llegar a Polonia, en la piel de otros, pero con el mismo latido. Ver a Bruno en el estadio vestido de paisano y no de corto fue duro, emocionante y sanador. Porque, por este mismo orden, estuvo cerca de levantar ese título y no lo consiguió, porque animó sin envidias como si nunca se hubiera retirado y porque, a fin de cuentas, lo visto ante el Manchester United fue el acto público y notorio de la alternativa soñada a sus herederos: su ejemplar legado continúa en las piernas de Pau y en las de esos otros 12 canteranos que son los héroes junto a Rulli de un humilde pueblo, los abanderados de un país orgulloso ante la tiranía de la Premier y la envidia del mundo entero.

De Gea evita el milagro de la Roma

Si el Manchester United será el rival del Villarreal en la final de la Europa League, mucho se lo debe a David De Gea. El cancerbero español fue el mejor en el Olímpico ante una Roma que estuvo a punto de poner en serios apuros a los ingleses, a pesar del 6-2 del Old Trafford.

Fonseca salió de inicio con un inédito 4-2-3-1, casi como si quisiera adelantar los ensayos para el proyecto táctico de Mourinho. A pesar de las bajas y de la humillación de la ida, los italianos empezaron muy bien e hicieron méritos para adelantarse. Si no lo hicieron, fue por falta de puntería y, sobre todo, por un De Gea monumental.

Los giallorossi, que alargaron su lista de lesionados con Smalling (sustituido por el joven Darboe en su estreno europeo en el 30′) se volcaron al ataque y, obviamente, dejaban muchos espacios a los contragolpes de los Red Devils. Cavani perdonó una vez con una vaselina que tocó el larguero, pero antes del descanso abrió la lata con un derechazo recibiendo un pase vertical de Fred.

El 0-1 parecía la sentencia definitiva, pero el fútbol es tan increíble que tampoco con un 7-2 entre ida y vuelta se puede estar tranquilo. La Roma fue imparable en el comienzo de la reanudación. El equipo giallorosso puso las tablas con un cabezazo de Dzeko a pase de Pedro y Cristante firmó el 2-1 con un remate desde el límite del área en el 59′. Si la milagrosa remontada no se hizo realidad fue siempre gracias a De Gea, autor de tres intervenciones milagrosas ante Dzeko y Mkhitaryan en los siguientes dos minutos.

Sus paradas acabaron con el ímpetu de los romanos y Cavani, en el 68′, volvió a tranquilizar a los suyos cabeceando a la red un elegante centro de Bruno Fernandes. Al Matador le encanta marcar goles ante los romanisti: con este, van 13 en toda su carrera. En los últimos 20 minutos la Roma buscó al menos terminar la eliminatoria con una victoria y, después de un remate al poste de Mkhitaryan, logró el gol del 3-2 con Nicola Zalewski, delantero de 19 años del equipo Primavera, otro que se estrenaba hoy. El enésimo paradón de De Gea, esta vez ante Cristante, cerró una noche mucho más emocionante de lo esperado. El United se llevó el pase a la final, a los italianos les queda la rabia por la absurda segunda parte de la ida y el orgullo por la bonita actuación de hoy. A Mourinho le habrá gustado sin ninguna duda.

Con Gerard y sin confianzas

Bajonazo o felicidad. El Villarreal está a un solo paso, con todo a favor, de meterse por quinta vez en unas semifinales europeas que, con todo el dolor del mundo, jamás desembocaron en la ansiada final. En la temporada 2003-04 cayó ante el Valencia en la antigua UEFA; en la 2005-06 se inmoló en Champions ante el Arsenal; en la 2010-11, ya en la Europa League, cedió con el Oporto; y por último, en la 2015-16, fue víctima del Liverpool de Klopp. Ahora, con el 0-1 de Zagreb y el regreso a la titularidad de Gerard y otros pilares, después del día de permiso en casa ante Osasuna (1-2), le esperarían en la antesala de la final Arsenal o Slavia de Praga.

No será sencillo. El Dinamo está repleto de juventud e internacionales. Líder en su país, tiene buena relación con la presión y, cuando todo parece perdido, es cuando da su mejor versión. Pregúntenle a Mourinho. Lejos de su estadio ha conseguido diez resultados con los que remontaría la eliminatoria y otros dos que la llevarían a la prórroga. Llega a Vila-real con varios tocados, pero también con la euforia de que en su liga continúan imparables (victoria 0-2 el pasado domingo).

Emery no quiere confianzas, así que tirará de su mejor once. En él, Foyth ya parece fijo, juegue de lo que juegue. En la alineación también tiene casi todas las papeletas de aparecer Bacca, que le ha ganado el puesto a Alcácer como hizo Chukwueze con Moi. Con LaLiga complicada, donde el Villarreal es séptimo a 15 puntos del Sevilla (cuarto) y con siete de ventaja respecto al Granada (octavo), la plantilla sabe que el camino más rápido para sonreír en verano es cerrar los cuartos, ajustar cuentas en semifinales y alzar el primer título. Jugar la Champions la temporada que viene es un premio proporcional al valor de esta plantilla. Ya cunde la habituación a la Europa League y la Conference League da pereza.

Gerard vale los cuartos

Lucescu, en un ataque de sinceridad en la previa de este Villarreal-Dinamo, lanzó una pregunta retórica que mucha más gente se hace a estas alturas: “¿Qué hace Gerard todavía por La Cerámica?”. No era, ni mucho menos, un menosprecio a un club con más grandeza de la que señalan sus vitrinas, sino un piropo mayúsculo al delantero más en forma en estos momentos. El legendario entrenador (75 años) sabe de qué va esto. El internacional fue decisivo en la ida de Kiev con dos asistencias y volvió a ser clave en la vuelta con un doblete de matador.

Gerard suma 19 tantos esta temporada (15 en Liga y cuatro en la Europa League), a los que hay que añadir siete asistencias, y ha participado en 12 de los últimos 13 goles de su equipo. Todo lo que no sea verle como titular en la Selección este verano sería una sorpresa. La incógnita es dónde estará en septiembre. El Villarreal, que ya tenía el 50% de sus derechos, lo repescó del Espanyol en 2018 por 20 millones, el otro 50% que le faltaba, y le dio a firmar un contrato hasta 2023. Roig debe decidir en unos meses si ser un poco más rico o seguir siendo el presidente más dichoso de LaLiga en busca de su primer título.

El primer gol de Gerard en el 13’, tras un remate académico a un centro de Chukwueze, acabó con cualquier amago de rebelión del Dinamo. El segundo, a quemarropa (36′), merced a una presión alta colectiva, permitió que el Villarreal, después de mucho tiempo, se soltará la presión y disfrutara. Emery puso a su mejor once (Bacca por Alcácer) para evitar sorpresas y llevó siempre la manija. Teniendo a Trigueros todo es más sencillo. Hablando de la Eurocopa, sería interesante ver en qué puesto de la lista de Luis Enrique anda el talaverano. Ante el Dinamo igualó a Senna en partidos disputados (363). Una estadística que hablan muy bien de su resistencia, pero que no aclara lo más importante: su nota media jamás bajó del ocho.

Con la eliminatoria sentenciada, Villarreal y Dinamo destinaron su segunda mitad a simular un partido disputado. Ambos tenían la cabeza más presente en el próximo fin de semana. Los de Lucescu se juegan su liga (sacan cuatro puntos al Shakhtar) y el Villarreal debe confirmar en casa, ante el Cádiz, que su mejoría en sólo diez no es casual y que alzar la Europa League ya no es un sueño, sino una realidad. Pensándolo fríamente, está a cinco buenos partidos de plantarse en Gdansk y hacer historia. Y eso, con Gerard de abanderado, es bastante más probable. Luego, que pase lo que tenga que pasar. Unos dicen que su cláusula es de 40 millones, otras fuentes señalan que es del doble y Roig aclara cuando puede que se eleva hasta los 100. Siendo justos, no tiene precio.