El plan B es de garantías

Esta generación Sub-21 cierra su ciclo como Absoluta a todos los efectos. FIFA lo decretó así el día previo y los jugadores lo demostraron sobre el césped. Hubiera sido doloroso para Lituania que les denominaran Sub-21, porque si se eliminan las arrugas de los rostros el encuentro pareció de veteranos contra juveniles, pero los novatos fueron siempre los lituanos. La Roja (se han ganado eliminar el diminutivo de su nombre) sometió y goleó a Lituania de principio a fin. Tuvo personalidad y embocó todos los goles que le faltaron en las semifinales de la Eurocopa el pasado jueves. Zubimendi ofreció otro recital, Brahim derrochó fantasía y Bryan Gil reivindicó que está para más aunque sea Sub-21 por edad hasta 2023. Luis Enrique puede respirar tranquilo: el Plan B tiene nivel para lo que haga falta.

Avisó De la Fuente antes del partido: «Hemos venido a ganar». Pocas veces dice nada de cara a la galería este fantástico seleccionador que ha demostrado una vez más que si el maldito virus mete en un apuro a la Absoluta en la Eurocopa el recambio es de garantías sobre el césped y también en el banquillo. En el ADN del técnico riojano sólo existe la palabra triunfo. Gana mucho, vence casi siempre, y lo hace desde una normalidad y humildad que se echan en falta en estos tiempos de fútbol moderno y redes sociales.

Este deporte evoluciona cada año pero hay una regla que nunca quedará anticuada: gana el que mete un gol más que el contrario. A eso se dedica De la Fuente, sin adornos innecesarios antes y después de los partidos.

España entró en el duelo con el mensaje de su entrenador grabado a fuego: los amistosos no existen cuando se defiende a la Selección. En cuatro minutos habían disparado tres veces con peligro. En el último de los chuts Hugo Guillamón, central del Valencia, marcó a pase de Manu García a la salida de un córner. El tanto fue gasolina para el incendio español, porque lejos de bajar las revoluciones las subieron aún más. Se sucedieron las llegadas y en el minuto 24 un pase filtrado de Gonzalo Villar terminó en las botas de Brahim. El malagueño entró en el área y planteó un dilema para el defensor sueco: pierna derecha o izquierda. Tiene la cualidad de pegarle igual con las dos, por lo que obligó al zaguero a recular y eso le dio los metros suficientes para armar el disparo y batir a Svedkauskas.

La fiesta pudo ser completa en el primer acto, porque a la media hora Abel Ruiz erró un penalti provocado por Bryan Gil. Jugó a engañar al portero, que aguantó bien.

En la segunda mitad España salió con el convencimiento de que el golpe en la mesa fuera un puñetazo. Los cambios aportaron frescura y entraron igual de enchufados. En el 53′ Miranda hizo el tercero de falta directa y en el 73′ Puado, con una magnífica maniobra, logró el cuarto. El delantero del Espanyol cierra así una semana y media espectacular, con tres goles en tres partidos y la sensación de que con sólo un año de contrato por delante es el chollo del mercado.

Esta Selección convirtió un marrón en una oportunidad. Cambiaron las chanclas por las botas para dar una exhibición. Ahora siete se quedan en Las Rozas para posibles contratiempos: se han ganado ser los primeros de la lista.

Estelar Dani Gómez

Luis de la Fuente lo ha vuelto a hacer. Pasan los años, cambian las generaciones, se acumulan las bajas… Pero hay algo que siempre sigue igual: el seleccionador gana, gana y vuelve a ganar (incluso cuando sirve con empatar). Hace bueno aquel lema de Luis Aragonés con un perfil muy parecido al del Sabio de Hortaleza: un entrenador cercano, que consigue que sus jugadores vayan a muerte con él. Coge grandes talentos y fabrica campeones. Es el secreto de una Sub-21 que a pesar de las ausencias ha asombrado a Europa una vez más con un fútbol tan vistoso como eficaz.

Contra la República Checa se encontró un partido trampa. Es difícil jugar sin ataduras cuando sabes que sirve un empate, especialmente ante un rival que esperaba a que La Rojita se estirara para lanzar las contras. La primera media hora de los de De la Fuente fue muy buena. Acumularon hasta cuatro llegadas claras, especialmente una jugada personal de Puado por la derecha que Barrenetxea no alcanzó a rematar en boca de gol.

El 1-0 se resistía y los checos escuchaban por el pinganillo la goleada de Italia que les dejaba fuera de la Eurocopa. Adelantaron líneas y se encogió España. Esos 15 minutos antes del descanso fueron los peores de La Rojita en el torneo, que a pesar de ello no recibió ningún disparo peligroso. En los mejores y en los peores momentos se mantiene un denominador común: la línea defensiva y el portero, Álvaro Fernández, son un seguro de vida.

Barrenetxea por derecha

Del vestuario regresaron los españoles con otra cara. Pasaron de uno de sus momentos más críticos a uno de los mejores. El seleccionador cambió de banda a Puado y Barrenetxea y la variación resultó clave, porque el de la Real Sociedad fue un cuchillo por la derecha.

Se sucedieron las oportunidades deaprovechadas y De la Fuente tuvo que recurrir a la bala que tenía guardada en la recámara. Entró Dani Gómez con el revólver lleno de pólvora y embocó la pelota en la portería en la primera que tocó, en el 68′. Poco después, en el 77′, hizo el segundo en su cuenta particular y abrochó definitivamente el pase a cuartos. El Tiburón de Alcorcón es letal cuando está enchufado.

En los minutos finales, un detalle que no es menor para De la Fuente: entró Riqui Puig, el único futbolista de campo que aún no había jugado. La armonía del grupo es tan importante como las victorias y ese es uno de los secretos de esta Selección que está una vez más entre las ocho mejores de Europa.