Así jugaría el Madrid de Allegri…

Massimiliano Allegri fue un técnico exitoso con Milan y Juventus, a donde llegó tras la salida de Antonio Conte. Dueño de muchos matices, es de los entrenadores que me gustan, de los que son capaces de cambiar la piel y seguir siendo muy competitivos.

Muchos matices. Con Allegri hablamos de un técnico de carácter tranquilo, con la sensación de que domina siempre la situación, tanto dentro como fuera del campo, y de un entrenador muy exitoso, sumando un total de seis scudettos, cinco con la Juventus y uno con el Milan. Si algo caracteriza al de Livorno es su versatilidad. Es cierto que sus estructuras más repetidas son, tanto el 1-4-3-1-2 como el 1-3-5-2, pero ha jugado con más sistemas y con gran cantidad de matices diferentes, incluso dentro de estos dos dibujos, en función de los futbolistas de sus plantillas. En ese «rombo» del 1-4-3-1-2 con el que ganó su primera Liga con el Milan, la característica fundamental era la baja altura de los volantes, prácticamente mediocentros.

En la Juve. En su llegada a la Juve como sustituto de Antonio Conte trató, en un principio, de mantener el 1-3-5-2, pero durante ese mismo curso ya implantó el rombo en el conjunto de Turín pero, en este caso, los volantes, que eran Pogba y Marchisio, tenían mucho más vuelo ofensivo y el modelo era mucho más ofensivo, abierto y vertical que en Milán, a pesar de ser la misma estructura. Justo la temporada después, y con la marcha de Pirlo, su Juventus regresó al 1-3-5-2, siendo todavía un equipo más vertical y con mucho más vértigo. El siguiente curso, la campaña 2016-17 fue en el que más variantes pudimos ver en sus equipos.

Hacia el 1-4-3-3. Variantes incluso dentro del mismo partido, en función de si era fase con balón o sin él. Desde defender en 1-5-4-1, hasta atacar en un 1-4-2-3-1 algo extraño, con alturas asimétricas, ya que era Mandzukic el que se convertía en falso extremo izquierda en ataque y Dani Alves, que era el lateral en línea de cinco a la hora de defender, era el extremo derecho cuando el equipo podía vivir en campo rival. Sus dos últimas temporadas dio otra vuelta de tuerca probando el 1-4-3-3. Además, con un equipo mucho más reactivo que propositivo. Robar y correr eran las premisas de un equipo, quizá menos dotado para elaborar, pero muy poderoso para la presión y los ataques rápidos. Es difícil predecir lo que podría hacer si acaba llegando al Real Madrid pero sí sabemos que su capacidad de adaptación en función de las condiciones y características de los futbolistas es máxima y que sabe sacar partido a cualquier contexto y con cualquier estilo. Particularmente, son los entrenadores que me gustan, capaces de cambiar de piel y seguir siendo muy competitivos.