Gerard vale los cuartos

Lucescu, en un ataque de sinceridad en la previa de este Villarreal-Dinamo, lanzó una pregunta retórica que mucha más gente se hace a estas alturas: “¿Qué hace Gerard todavía por La Cerámica?”. No era, ni mucho menos, un menosprecio a un club con más grandeza de la que señalan sus vitrinas, sino un piropo mayúsculo al delantero más en forma en estos momentos. El legendario entrenador (75 años) sabe de qué va esto. El internacional fue decisivo en la ida de Kiev con dos asistencias y volvió a ser clave en la vuelta con un doblete de matador.

Gerard suma 19 tantos esta temporada (15 en Liga y cuatro en la Europa League), a los que hay que añadir siete asistencias, y ha participado en 12 de los últimos 13 goles de su equipo. Todo lo que no sea verle como titular en la Selección este verano sería una sorpresa. La incógnita es dónde estará en septiembre. El Villarreal, que ya tenía el 50% de sus derechos, lo repescó del Espanyol en 2018 por 20 millones, el otro 50% que le faltaba, y le dio a firmar un contrato hasta 2023. Roig debe decidir en unos meses si ser un poco más rico o seguir siendo el presidente más dichoso de LaLiga en busca de su primer título.

El primer gol de Gerard en el 13’, tras un remate académico a un centro de Chukwueze, acabó con cualquier amago de rebelión del Dinamo. El segundo, a quemarropa (36′), merced a una presión alta colectiva, permitió que el Villarreal, después de mucho tiempo, se soltará la presión y disfrutara. Emery puso a su mejor once (Bacca por Alcácer) para evitar sorpresas y llevó siempre la manija. Teniendo a Trigueros todo es más sencillo. Hablando de la Eurocopa, sería interesante ver en qué puesto de la lista de Luis Enrique anda el talaverano. Ante el Dinamo igualó a Senna en partidos disputados (363). Una estadística que hablan muy bien de su resistencia, pero que no aclara lo más importante: su nota media jamás bajó del ocho.

Con la eliminatoria sentenciada, Villarreal y Dinamo destinaron su segunda mitad a simular un partido disputado. Ambos tenían la cabeza más presente en el próximo fin de semana. Los de Lucescu se juegan su liga (sacan cuatro puntos al Shakhtar) y el Villarreal debe confirmar en casa, ante el Cádiz, que su mejoría en sólo diez no es casual y que alzar la Europa League ya no es un sueño, sino una realidad. Pensándolo fríamente, está a cinco buenos partidos de plantarse en Gdansk y hacer historia. Y eso, con Gerard de abanderado, es bastante más probable. Luego, que pase lo que tenga que pasar. Unos dicen que su cláusula es de 40 millones, otras fuentes señalan que es del doble y Roig aclara cuando puede que se eleva hasta los 100. Siendo justos, no tiene precio.

 

Partidos de hoy, 24 de noviembre, de Champions League y LaLiga Smartbank: horario y TV

Vuelve el balón de la Champions League a rodar con un martes cargado de adrenalina. En esta primera parte de la cuarta jornada comenzarán a decidirse grupos y el futuro de algunos equipos, para lo bueno y para lo malo. Ocho partidos con grandes nombres y necesidades que nos obligarán a tirar de multipantalla a aquellos que tengamos acceso a ella. Chelsea, Juventus, Borussia Dortmund, Manchester United o PSG son algunos de los actores que completan el elenco de hoy y acompañan a los protagonistas dentro de nuestras fronteras en esta superproducción: Sevilla y Barcelona.

Partidos más destacados:

Krasnodar-Sevilla (18:55 horas, Movistar Liga de Campeones)

Una victoria tacharía de la lista de Lopetegui el primer objetivo de la temporada, pasar de fase en la máxima competición continental. Siempre que el Rennes no le robe los tres puntos al Chelsea en el otro partido del Grupo E. Ya tiró el Sevilla de épica en la primera vuelta ante los rusos y lo hizo frente al Celta este fin de semana. En el Krasnodar Stadium, mejor dejar a un lado los sustos. Con Navas sancionado, Koundé puede ocupar el lateral derecho y dejar a Diego Carlos sin su socio habitual.

Dinamo de Kiev-Barcelona (21:00 horas, Movistar Liga de Campeones)

En cuadro, así llega el conjunto azulgrana a Kiev. Por las lesiones y por la convocatoria de Ronald Koeman, que ha dejado en Barcelona a Leo Messi y a Frenkie de Jong. La clasificación está encarrilada y la victoria en Turín pone a tiro la primera plaza, pero si ya se ha dado el paso adelante, mejor evitar dar dos atrás con un pinchazo inesperado. Hora de reivindicarse para Dembélé y Griezmann y de estrenarse para el canterano Mingueza, que acompañará a Lenglet en la zaga.

Resto de partidos de Champions de hoy:

Rennes-Chelsea (18:55 horas, Movistar Liga de Campeones)

Borussia Dortmund-Brujas (21:00 horas, Movistar Liga de Campeones)

Juventus-Ferencvaros (21:00 horas, Movistar Liga de Campeones)

Lazio-Zenit (21:00 horas, Movistar Liga de Campeones)

Manchester United-Basaksehir (21:00 horas, Movistar Liga de Campeones)

PSG-RB Leipzig (21:00 horas, Movistar Liga de Campeones)

Partidos de LaLiga Smartbank:

Castellón-Alcorcón (19:00 horas, Movistar LaLiga)

Girona-Málaga (19:00 horas, GOL y Movistar LaLiga)

Lugo-Oviedo (21:30 horas, Movistar LaLiga)

El Barça juega con fuego

El Barça encamina su clasificación para los octavos de final de la Champions consolidando su primera plaza del grupo, pero la realidad del juego culé desmiente la solidez de las matemáticas. El Barça jugó con fuego y flirteó con el desastre ante un Dinamo de Kiev en cuadro al que ganó por 2-1 en un duelo en el que brillaron los porteros de ambos equipos.

Si lo peor que le puede pasar a un paranoico es que le persigan de verdad, lo peor que le puede pasar a un equipo con evidentes problemas de cara a la portería contraria es fallar tres ocasiones cantadas en los tres primeros minutos de partido. Eso es lo que le pasó ayer al Barça ante un mermado por el COVID que presentaba en la portería a un niño llamado Ruslan Nescheret.

El portero ucranio cumplió con otra de las normas que aterrorizan a los equipos que, como el Barça, están en crisis con el gol: encontrarse con un chaval anónimo que se saca un partidazo soberbio que no olvidará en la vida.

El Barça empezó con brío y dando la sensación de que los 90 minutos para el Dinamo de Kiev iban a ser una tortura. Messi marcó de nuevo de penalti a los cinco minutos de partido. Una pena máxima señalada tras derribo a Messi por Michael Oliver con la mayor desgana que se haya visto en un campo de fútbol. Ante su gesto nadie se atrevió a protestar porque pareció que hasta al propio árbitro le daba pereza señalar lo que acababa de ver.

Tras el 1-0, el Barça fue un vendaval de ocasiones en las que Pedri casi derrumba el larguero y Griezmann se derrumbó él al fallar a portería vacía. Ya no levantaría cabeza. Luego llegaron las ocasiones de Ansu donde Nescheret empezó a venirse arriba hasta el punto de lucirse también contra Messi.

El Barça, presionaba, movía bien la pelota y creaba ocasiones, pero cuando miraba al marcador y veía que sólo iba 1-0 y de penalti le entraron todos los males. Como el paranoico que descubre que le persiguen de verdad, los jugadores del Barça fueron conscientes de que tienen un problema con el gol.

Ante esta realidad, se achicaron y el Dinamo de Kiev pudo sacar la cabeza para respirar y decir aquí estoy yo. Incluso pusieron el miedo en el cuerpo culé con un par de contragolpes y un remate de cabeza ante el que se lució Ter Stegen, de vuelta al marco blaugrana.

La primera parte acabó como empezó, con el joven Nescheret recordándole al Barça su falta de puntería y luciéndose ante Pedri y Ansu. En el descanso, más que un técnico, el Barça necesitaba un psicólogo.

Pero si el inicio de la primera parte fue frustrante por las ocasiones falladas, la segunda fue un drama que sólo evitaron Ter Stegen y Piqué. En la primera jugada, Ter Stegen evitó el empate en un uno contra uno y en el saque de esquina consecuente marcaba el Dinamo, pero el tanto era anulado porque el balón había salido de fondo en su vuelo y dos minutos después salvaba de nuevo el empate ante Buyalskiy. Más adelante, volvería a realizar otro milagro ante Supryaha.

Cualquier intento de reacción del Barça, como una falta lanzada por Messi o un cabezazo a boca de gol de Sergi Roberto era conjurado por un Nescheret, ya gigantesco, que sostenía a su equipo en su segundo partido como profesional. El primero lo jugó el sábado pasado.

Ante el atasco de los delanteros, fue Piqué quien rompió el hechizo de la noche del joven portero al rematar de cabeza un centro de Ansu. Pero ni así el Barça pudo respirar tranquilo. Tsygankov recogió el rebote del enésimo paradón de Ter Stegen para acortar distancias y mantener la tensión hasta el último momento, donde Nescheret volvió a sacarse un nuevo paradón ante Dembélé. De haber habido público, el chaval se habría ido entre aplausos. Y el Barça, entre murmullos de desaprobación.