Esa manera de sufrir «innecesaria» que es ADN y esencia del Atlético

Fueron diez minutos como noventa insoportables.Zubeldia encontró esa pelota en la frontal del área, llovida de un córner, y la pateó a bocajarro para batir a Oblak. Y, de pronto, Simeone miraba al marcador. Diez minutos, diez tan largos como diez horas, lentas e insoportables. Y, de pronto, miraba la camiseta txuri-urdin y veía en ella los colores del Levante. Tan buenos partidos, en el Ciutat, aquí, y ni una victoria, el colchón que comenzó a menguar. Y, de pronto, que falta el oxígeno, que un puño de arañas trepa del corazón a la garganta, el azúcar en 280, el miedo de cuerpo presente en este Atlético-Real Sociedad, jornada 36ª. Porque esos diez minutos que quedan son los de la primera final que al Atlético le quedan por esta Liga, para ganar esta Liga, de sí mismo depende, y la Real acaba de marcar el 2-1. La tranquilidad por el 2-0 en el minuto 30 se ha esfumado. Toca sufrir. Sufrir a lo Atleti. Nadie como los rojiblancos saben, pero el propio Simeone lo reconoció minutos después al micrófono de Ricardo Sierra en Movistar+, después de irse con los puños al aire al vestuario nada más pitar el árbitro el final: «El sufrimiento fue innecesario». No es el primero de la temporada en este camino hacia el título.

Porque el partido ante la Real podría ser el relato de la temporada del Atlético hasta el momento. Inicio arrollador, presión feroz tras pérdida, la Real que no cruza la línea del centro del campo hasta el minuto 10, arrancadas de Llorente, ocasiones sobre la portería de Remiro como disparadas con una ametralleadora, 2-0 en el minuto 27, tranquilidad. LaLiga se acaricia. Ese Atleti que depende de sí mismo tiene el partido controlado. La Real llega. Llega, sí, pero se topa con el palo o el guante de Oblak. Como en esa primera vuelta en la que Oblak no encaja y el Atleti, partido a partido, sólo sabe sumar tres en tres, mientras Madrid y Barça no. En diciembre campeón, se decía, a pesar de la cautela siempre en la boca de los aficionados rojiblancos, que saben del sufrir, «espera, espera; partido a partido». Y llegaron esos partidos ante el Levante, empate y derrota, los dos seguidos, y el colchón del Atlético, tan mullido en enero, empezó a descoserse, hilo a hilo.

Partido a partido, penalti a penalti

Porque la historia de esta Liga se está construyendo al final sobre momentos así, como esos diez últimos minutos ante la Real. Sucedió en la jornada 28ª, Atlético-Alavés, minuto 84, el Atlético gana 1-0 y Pacheco acaba de detener un disparo de Suárez. Savic le da un codazo a Rioja en el área contraria, revisa el VAR, pita el árbitro: penalti. Joselu se encargará de lanzarlo… Pero Oblak adivina y para. La afición del Atlético le quita el polvo a los desfibriladores, a las botellas de oxígeno. Tocará volver a sacarlos seis jornadas después, ante el Elche, jornada 34ª. El Atlético gana 0-1 cuando en el minuto 90 el silbato del árbitro hace subrir el azúcar, las arañas trepan. Fidel coloca el balón, dispara y la pelota se estrella en el palo. Sube el volumen de esa estrofa del himno de Sabina: «Qué manera de aguantar, / qué manera de crecer, / qué manera de sentir, / qué manera de soñar, / … / qué manera de sufrir, / … / qué manera de vencer, / qué manera de vivir, / Qué manera de subir y bajar de las nubes, / ¡qué viva mi Atleti de Madrid!«. Como en los dos partidos que quedan esta temporada, dos finales, aunque se sufran. Pero ya lo decía el socio número 1 de 2004, Agustín de la Fuente Quintana en ese anuncio de Rushmore. «Atleti. Me mata, me da la vida». Y está a 180 minutos de ser campeón.

De Gea evita el milagro de la Roma

Si el Manchester United será el rival del Villarreal en la final de la Europa League, mucho se lo debe a David De Gea. El cancerbero español fue el mejor en el Olímpico ante una Roma que estuvo a punto de poner en serios apuros a los ingleses, a pesar del 6-2 del Old Trafford.

Fonseca salió de inicio con un inédito 4-2-3-1, casi como si quisiera adelantar los ensayos para el proyecto táctico de Mourinho. A pesar de las bajas y de la humillación de la ida, los italianos empezaron muy bien e hicieron méritos para adelantarse. Si no lo hicieron, fue por falta de puntería y, sobre todo, por un De Gea monumental.

Los giallorossi, que alargaron su lista de lesionados con Smalling (sustituido por el joven Darboe en su estreno europeo en el 30′) se volcaron al ataque y, obviamente, dejaban muchos espacios a los contragolpes de los Red Devils. Cavani perdonó una vez con una vaselina que tocó el larguero, pero antes del descanso abrió la lata con un derechazo recibiendo un pase vertical de Fred.

El 0-1 parecía la sentencia definitiva, pero el fútbol es tan increíble que tampoco con un 7-2 entre ida y vuelta se puede estar tranquilo. La Roma fue imparable en el comienzo de la reanudación. El equipo giallorosso puso las tablas con un cabezazo de Dzeko a pase de Pedro y Cristante firmó el 2-1 con un remate desde el límite del área en el 59′. Si la milagrosa remontada no se hizo realidad fue siempre gracias a De Gea, autor de tres intervenciones milagrosas ante Dzeko y Mkhitaryan en los siguientes dos minutos.

Sus paradas acabaron con el ímpetu de los romanos y Cavani, en el 68′, volvió a tranquilizar a los suyos cabeceando a la red un elegante centro de Bruno Fernandes. Al Matador le encanta marcar goles ante los romanisti: con este, van 13 en toda su carrera. En los últimos 20 minutos la Roma buscó al menos terminar la eliminatoria con una victoria y, después de un remate al poste de Mkhitaryan, logró el gol del 3-2 con Nicola Zalewski, delantero de 19 años del equipo Primavera, otro que se estrenaba hoy. El enésimo paradón de De Gea, esta vez ante Cristante, cerró una noche mucho más emocionante de lo esperado. El United se llevó el pase a la final, a los italianos les queda la rabia por la absurda segunda parte de la ida y el orgullo por la bonita actuación de hoy. A Mourinho le habrá gustado sin ninguna duda.

Courtois es el muro

El Real Madrid recibe en Valdebebas esta noche a un Chelsea que ha hecho de la solvencia defensiva su seña de identidad: ha dejado su puerta a cero en 16 de los 21 encuentros que ha dirigido Thomas Tuchel. Unos números impecables con los que el Madrid, sin embargo, es capaz de rivalizar: lleva 390 minutos seguidos sin encajar un solo gol, los que han pasado desde que Mingueza hiciese el 2-1 para el Barcelona en el minuto 60 del Clásico. Desde entonces, van más de cuatro partidos con la red de Courtois inmaculada.

Gran parte de su mérito descansa sobre los hombros del portero belga, que ante el Betis, en la última jornada de Liga, salvó el punto para los blancos con dos paradas, en especial con un mano a mano ante Borja Iglesias en el que redujo al máximo los espacios para el ariete. Courtois ha detenido 22 de los últimos 24 disparos que ha recibido entre los tres palos y sólo los momentos de zozobra que ha pasado el Madrid en meses anteriores le impiden estar en cifras como para liderar el Trofeo Zamora en Liga.

Ha encajado 24 goles en 33 partidos hasta el momento, con un promedio de 0,73 tantos por duelo. Marcha tercero en la clasificación que define al mejor guardameta del torneo español, muy cerca de Bono (0,72) y a cierta distancia de Oblak, con 22 goles recibidos en 33 partidos (0,67). El reconocimiento, que Courtois ya ha recibido tres veces (dos de ellas con el Atlético y una con el Real Madrid), aún está al alcance. Dependerá de lo que suceda en las cinco jornadas finales y en buena medida marcará también las opciones del Madrid de luchar por el título.

Courtois, ante su pasado

Ahora llega la Champions, donde Courtois no ha andado tan fino, como el Madrid en general en defensa: 11 goles encajados en diez encuentros. Nueve de esos once goles, eso sí, los recibió durante la mejorable fase de grupos que realizó el equipo de Zizou; entre octavos (Atalanta) y cuartos (Liverpool), sólo dos goles recibidos en cuatro encuentros. Y llega el Chelsea, un equipo con el que el belga ha mantenido un vínculo en el pasado.

En el verano de 2011, El Genk traspasaba a Courtois al Chelsea a cambio de nueve millones de euros; casi al mismo tiempo, se anunciaba su cesión al Atleti, donde jugó tres años, a la espera de que Cech, toda una institución en Stamford Bridge, le hiciese hueco. En verano de 2014 regresó para jugar cuatro temporadas en el Chelsea: 154 partidos y 152 goles encajados. En Inglaterra ganó dos Premier League, una FA Cup y una Copa de la Liga, hasta que solicitó salir, camino de Madrid…

«No tengo que saltarme etapas»

Eden Hazard ha disputado cerca de media hora en el partido de ida de semifinales entre Real Madrid y Chelsea. El belga incluso apuntaba a la titularidad, pero Zidane consideró que aún no estaba al cien por cien, recién recuperado de su lesión muscular. El ex ‘blue’ lo aclaró: «No tengo que saltarme etapas«. Aun así, el técnico francés confió en él para el tramo final, en el que el partido estaba más embarrado. Trató de participar en la ofensiva del equipo, si bien no pudo desequilibrar ni generar ocasiones de peligro.

Tras el encuentro, compareció en los micrófonos de BT Sports, admitiendo que lo que se vio en el terreno de juego podría haber dejado un resultado más desfavorable de cara a la vuelta: «El marcador podría haber sido peor. Aún queda el partido de vuelta, tenemos que pensar en el partido contra Osasuna este fin de semana, luego ir ahí abajo para ganar».

Además, también explicó por qué había disputado tan solo un rato en la segunda mitad, consecuencia de su lesión y los plazos de su recuperación: «No tengo que saltarme las etapas. Por supuesto que quiero estar en el campo. Aún quedan partidos por jugar al final de la temporada, así que quiero estar listo para ellos. Simplemente feliz de poder volver a jugar».

Por último, habló del sistema y del reencuentro con su exequipo: «Siempre es bueno jugar contra amigos, pero que ahora es jugador del Madrid y que solo quiere ganar. ¿Repetir esquema? Pregúntale al entrenador. Ya hemos jugado con esta formación antes y sabemos hacerlo. También sabemos con cuatro atrás. Depende del entrenador». En Twitter, elogió a Benzema: «Gran definición».

Benzema trae luz al Madrid

Valga el chiste fácil: Liga a falta de Superliga. En eso sigue el Madrid, que pende de un hilo por su desventaja y por la merma evidente de su plantilla, pero que va cargado de plutonio: Benzema, un jugador bueno y bonito a partes iguales. En el Carranza dejó dos goles, una asistencia y esa capacidad para apretar el botón nuclear que tenía Cristiano, independientemente de si el equipo mandaba o sufía. En el Carranza el Madrid mandó mucho y se acostó líder. El Cádiz, que era granito, se evaporó con un soplido.

Hace tiempo que, por un coronavirus de más, un psoas maltrecho o un sóleo traidor, las alineaciones del Madrid son un Frankenstein. Lo fue la de Getafe, con cinco mediapuntas y ningún mediocentro, producto de que los presidentes se enamoran de los primeros hasta convertirlos en una especie invasora en las plantillas y recelan de gastar dinero en los segundos. Y lo fue la de Cádiz, con un envase innovador. Un 3-4-3 explicable. Zidane no va ni a la esquina con Odriozola y Marcelo, laterales con mucha ida y poca vuelta, sin la escolta de tres centrales. Esta vez los tenía y los puso. Y dobló el eje con el canterano Blanco para darse el gusto de jugar con extremos. Multiplicar las bandas es medicina tradicional para defensas cerradas. Pero lo que realmente cambió al Madrid del Coliseum al Carranza fue Benzema, que es una caja registradora. Ahora mismo se siente capaz de todo, solo o acompañado.

El Cádiz, en cambio, es un equipo de responder antes que proponer. Ahí no cabe el carnaval. De hecho, Álvaro Cervera no se oculta como apóstol del otro fútbol, que en esto la verdad está muy repartida. Confiesa que es por necesidad, pero no reniega de ello. Y le ha ido bien. Tomó al Cádiz en Segunda B, le dieron tiempo, lo ascendió el pasado verano, lo tiene casi salvado y ha resultado muy poco masticable para los grandes. Esta vez compareció muy demacrado. Cometió un penalti prescindible y se deshizo después ante ese Madrid recompuesto que le atropelló sin pasar de tercera.

Un penalti de punto final

El partido comenzó muy al gusto del Cádiz, lejos de las áreas, repleto de minutos intrascendentes y con Negredo en el centro de la escena. Aún tiene muchos registros: el juego de espaldas, el toque para encontrar las bandas, un buen desborde en corto. Tuvo color amarillo lo primero con apariencia de vistoso: un remate demasiado cruzado de Jonsson y otro sin potencia de Jairo. Pan comido para Courtois. Hasta en posesión se puso el Cádiz a la altura de un Madrid sin Kroos ni Modric, las neuronas del equipo. Quizá el partido pedía a Isco, pero sigue en riesgo de exclusión, enmohecido por falta de minutos. Y a pesar de salir con cinco brasileños, el equipo de Zidane fantaseó muy poco de salida.

El Madrid compareció antes en el VAR que frente a Ledesma. Aún andaba Rodrygo quejándose de un agarroncín (jugada gris tirando a blanca) de Jairo cuando Iza Carcelén pisó a Vinicius tan involuntaria como claramente en el área. Se le fue a Mateu pero no a De Burgos, en su burbuja, y Benzema decidió la suerte del partido. No sólo por transformar el penalti, el primero que le pitan al Madrid desde octubre (el famoso de Lenglet a Ramos en el Camp Nou), sino porque seis minutos más tarde, en su faceta de cantautor, sacó un gran pase al segundo palo que cabeceó Odriozola a la red a dos metros de puerta. Su sitio está claramente al otro lado de la frontera. Y el francés remató la faena de cabeza, otro de los instrumentos que toca, a centro de Casemiro, antes del descanso. Antes era violín. Ahora, violín y tambor.

Polifacético Casemiro

Como tantas veces, al Madrid le llegó el gol antes que las musas, auxiliado por la torpeza del Cádiz en la salida de la pelota. Y hasta los tantos, sus mejores jugadores estaban al otro lado del campo: Nacho, en su habitual papel de central impecable; Blanco, que puede ser uno de esos canteranos que hacen plantilla en un puesto donde cuesta fichar, y Casemiro, el espalda plateada cuando no está Ramos. Doctorado como mediocentro, oposita como mediapunta.

La mitad que restaba resultó muy poco emocional. Álvaro Cervera cambió a cuatro en el descanso. Debieron parecerle pocos. Volantazos así son una bronca de obra y no de palabra: Fali de mediocentro, dos puntas, un lateral derecho (Akapo) más activo. Una reforma total para salvar el honor. Los puntos ya eran un imposible. Y el Madrid dejó de jugar contra el Cádiz para hacerlo contra Betis y Chelsea. Volvió Carvajal, que sólo ha jugado tres partidos en 2021 y que forma parte de la guardia personal del francés, y Asensio e Isco refrescaron el equipo. Benzema se quedó aún un ratito más porque se estaba dando un gustazo que Zidane no quiso interrumpir, aunque la prudencia aconsejaba otra cosa.

El final fue plomizo. Zidane probó a Miguel Gutiérrez por si se extiende la plaga y Mariano dejó una gran maniobra y un mal remate en una jugada previamente anulada por fuera de juego. En cambio, Blanco aprovechó hasta el hueso su partido. Ahí el Madrid está tieso, se abre un hueco y el canterano se lanzó de cabeza a por él.

Borja Mayoral, Pichichi europeo

La Roma defiende el honor del fútbol italiano y sigue su gran campaña de Europa League. Después del 3-0 de la ida, los giallorossi también batieron al Shakhtar 2-1 a domicilio y lograron el pase a los cuartos de final de la segunda competición europea por primera vez desde 1999. Lo hicieron gracias a un doblete de Borja Mayoral cada vez más decisivo y Pichichi de la Europa League con siete goles en nueve partidos.

Los italianos en la primera mitad lograron lo que mejor le venía: apagar el partido. El conjunto de Fonseca denunció el aplazamiento del Juve-Nápoles, que se tenía que disputar ayer (y tendrá lugar el 7 de abril) como una injusticia que favorecerá a los sureños, su próximo rival en la Serie A. El partido con los de Gattuso será fundamental en la lucha por la Champions, así que hoy el objetivo era sellar el pase defendiendo el 3-0 de la ida sin ningún apuro. Un objetivo cumplido hasta el descanso, con un único lunar: un golpe en la cabeza entre Ibáñez y Kumbulla, que obligó al brasileño a no jugar la segunda parte (fue sustituido por Mancini).

La sentencia giallorossa llegó nada más volver al verde, con un cabezazo de Mayoral tras un intento de despeje de Kryvtsov ante un centro de Karsdorp. El tanto encendió el enfrentamiento, y tras dos ocasiones más para el punta y para Pedrolos locales pusieron las tablas con Moraes, que empujó entre palos un centro de Tete peinado por Alan Patrick.

Mientras el Shakhtar intentaba al menos despedirse de la competición con una victoria, llegó un precioso contragolpe romanista con marca española: Pedro le cedió el esférico a Carles Pérez, que se deshizo de Trubin y centró para Borja Mayoral, autor del 1-2 con una vaselina. El tanto número 13 del madridista en este curso (el mejor de su carrera) selló el triunfo de los romanos, cuya aventura europea sigue ilusionando. Son la excepción de un fútbol italiano cada vez más triste en las citas internacionales.

Orsic destroza al Tottenham y elimina a Mourinho

José Mourinho va a soñar esta noche con Mislav Orsic. Tres goles del croata, tres, de un jugador que apenas ha jugado y que solo había marcado dos goles en toda la temporada, apearon al Tottenham de una Europa League en la que era favorito al título. El resultado de Zagreb, merecido por la especulación de un Mourinho que dio la eliminatoria por ganada con el 2-0 de la ida, deja al portugués y al equipo muy tocados tras la derrota del pasado fin de semana contra el Arsenal.

Tras una primera parte adormilada por el Tottenham, parecía que el mayor riesgo para los aficionados de los spurs era ver un partido insípido, pero Orsic, con un misil desde fuera del área sobre la hora de juego, sacudió los cimientos de la eliminatoria. El miedo empezó a apoderarse de los de Mourinho, que, en el banquillo, tragaba saliva, y el portugués decidió dar marcha atrás a las rotaciones metiendo a Bale en el terreno de juego. Dele Alli, al que se le están intentando dar más oportunidades, no respondió, y su partido, pobre en casi todos los aspectos, seguro que no ha pasado desapercibido para el portugués.

Los peores temores del Tottenham se confirmaron en el minuto 82 cuando Orsic, nuevamente, culminó una buena jugada colectiva y mandó el partido a la prórroga, y ya ahí, cuando con los datos en la mano se veía negro sobre blanco el repaso que le estaba dando el Dinamo al conjunto inglés, empezó a verse que el Tottenham no estaba preparado para este partido.

La remontada final de la eliminatoria llegó, como ya se temía, en la segunda parte de la prórroga, cuando Orsic, siempre Orsic, volvió a entrar como un puñal y a sus anchas por la defensa spur para marcar desde fuera del área un disparo que Lloris ni llegó a ver.

Soldado reina en Budapest

Misión cumplida. El sueño continúa. El Granada ya está en cuartos de final de la Europa League. A pesar del 2-0 de la ida, el pase estuvo en el aire hasta que asomó por el césped Roberto Soldado, héroe indiscutible de una eliminatoria que el ‘9’ encarriló haciendo el 2-0 en Los Cármenes y que finiquitó en el Puskas Arena con un cabezazo sublime cuando más sufrían los rojiblancos.

Soldado reinó en Budapest. Pero hasta que su remate acarició la red de Linde y desató la locura en el banquillo rojiblanco, el Granada pasó un mal trago en el que se mantuvo agarrado a la eliminatoria gracias a su portero, Rui Silva. Sigurdarsson, Aursnes, Ulland Andersen y Fofana, que dispuso de la más clara, estuvieron a punto de igualar la eliminatoria en un arranque del segundo tiempo en el que los rojiblancos dieron muchas más facilidades de las que acostumbran.

De hecho, fue el equipo de Diego Martínez el que dio vida al Molde. Kenedy tuvo la oportunidad de convertir el partido en un trámite a los tres minutos, pero disparó fuera en el mano a mano ante Linde. Y Vallejo, al filo de la media hora, llenó de esperanzas a los noruegos al introducir de forma inexplicable en la portería de Rui Silva un intento de despeje a córner.

Kenedy fue la gran baza del Granada durante la primera parte, en la que trajo de cabeza a Risa. El brasileño superó al lateral zurdo noruego una y otra vez, pero no estuvo fino en la definición y, sobre todo, en el último pase. El planteamiento de Diego Martínez mantuvo a raya a los de Erling Moe hasta el 1-0. Ese fue el punto de inflexión que metió al Granada en la senda del nerviosismo y que dio alas a los noruegos.

El Molde se fue creciendo a su regreso del vestuario e hizo sufrir mucho al Granada hasta que Soldado acabó con la zozobra. Vallejo, que pasó una noche horrible, también resultó clave en la acción del 1-1. El central ganó con mucha decisión un balón dividido que terminó en los pies de Yangel Herrera. El venezolano, aún lejos de su mejor nivel, puso un caramelo en la cabeza de Soldado que coronó el año de ensueño nazarí con un cabezazo que ya es eterno en la historia del club.

El postrero gol de penalti de Hestad no llegó siquiera a inquietar a los rojiblancos, que este viernes estarán presentes en un bombo repleto de glamour junto a muchos clubes ilustres del fútbol europeo (Arsenal y Roma ya están también clasificados).

Diego Martínez: «Somos un equipo con mayúsculas»

El entrenador del Granada, Diego Martínez, se mostró exultante tras conseguir el pase a los cuartos de final de la Europa League y pidió a sus aficionados que lo disfruten porque se trata de «algo único e histórico» en el club andaluz.

«Enhorabuena, felicidades, disfrútenlo porque esto es algo único e histórico. Me siento muy, muy, orgulloso de mis jugadores porque independientemente de las circunstancias con las que llegábamos al partido siempre conseguimos salir adelante», destacó el técnico del conjunto nazarí en rueda de prensa.

«Nosotros somos un equipo con mayúsculas», añadió al ser preguntado por cómo se repuso Vallejo tras el gol en propia meta. «Otro ejemplo más. No estaba para jugar, pero era el único disponible en esa posición y lamentablemente tuvo esa acción del gol en contra. Sin embargo, en líneas generales hizo un buen partido. Participó en el segundo gol, en el empate nuestro», recordó.

Además, Martínez afirmó que «esto no va de acciones puntuales, va de ser un equipo y saber adaptarnos al partido según lo que necesite». «El inicio fue bueno, solo nos faltó el gol, generamos ocasiones, pero luego evidentemente -como dije en la previa- si no aprovechas esto siempre hay opciones para los dos equipos», dijo.

«No merecíamos ir perdiendo al descanso. El Molde es un buen equipo y sabíamos que tendría sus opciones, pero el único análisis que existe es que estamos en la siguiente ronda», manifestó el preparador de los nazaríes.

Además, también fue preguntado por la imagen del grupo -unidos como una piña- tras lograr el billete a cuartos pese a la derrota de este jueves (2-1). «No es que después de conseguir algo histórico formemos una piña, eso no es lo importante. Lo realmente importante de este equipo es que cuando todas las adversidades le vienen encima son ellos los primeros que confían y creen», espetó.

«Cuando el exterior se pone nervioso por una derrota, ellos creen, son generosos con el compañero y luchan hasta el final», sentenció Diego Martínez.

Gerard vale los cuartos

Lucescu, en un ataque de sinceridad en la previa de este Villarreal-Dinamo, lanzó una pregunta retórica que mucha más gente se hace a estas alturas: “¿Qué hace Gerard todavía por La Cerámica?”. No era, ni mucho menos, un menosprecio a un club con más grandeza de la que señalan sus vitrinas, sino un piropo mayúsculo al delantero más en forma en estos momentos. El legendario entrenador (75 años) sabe de qué va esto. El internacional fue decisivo en la ida de Kiev con dos asistencias y volvió a ser clave en la vuelta con un doblete de matador.

Gerard suma 19 tantos esta temporada (15 en Liga y cuatro en la Europa League), a los que hay que añadir siete asistencias, y ha participado en 12 de los últimos 13 goles de su equipo. Todo lo que no sea verle como titular en la Selección este verano sería una sorpresa. La incógnita es dónde estará en septiembre. El Villarreal, que ya tenía el 50% de sus derechos, lo repescó del Espanyol en 2018 por 20 millones, el otro 50% que le faltaba, y le dio a firmar un contrato hasta 2023. Roig debe decidir en unos meses si ser un poco más rico o seguir siendo el presidente más dichoso de LaLiga en busca de su primer título.

El primer gol de Gerard en el 13’, tras un remate académico a un centro de Chukwueze, acabó con cualquier amago de rebelión del Dinamo. El segundo, a quemarropa (36′), merced a una presión alta colectiva, permitió que el Villarreal, después de mucho tiempo, se soltará la presión y disfrutara. Emery puso a su mejor once (Bacca por Alcácer) para evitar sorpresas y llevó siempre la manija. Teniendo a Trigueros todo es más sencillo. Hablando de la Eurocopa, sería interesante ver en qué puesto de la lista de Luis Enrique anda el talaverano. Ante el Dinamo igualó a Senna en partidos disputados (363). Una estadística que hablan muy bien de su resistencia, pero que no aclara lo más importante: su nota media jamás bajó del ocho.

Con la eliminatoria sentenciada, Villarreal y Dinamo destinaron su segunda mitad a simular un partido disputado. Ambos tenían la cabeza más presente en el próximo fin de semana. Los de Lucescu se juegan su liga (sacan cuatro puntos al Shakhtar) y el Villarreal debe confirmar en casa, ante el Cádiz, que su mejoría en sólo diez no es casual y que alzar la Europa League ya no es un sueño, sino una realidad. Pensándolo fríamente, está a cinco buenos partidos de plantarse en Gdansk y hacer historia. Y eso, con Gerard de abanderado, es bastante más probable. Luego, que pase lo que tenga que pasar. Unos dicen que su cláusula es de 40 millones, otras fuentes señalan que es del doble y Roig aclara cuando puede que se eleva hasta los 100. Siendo justos, no tiene precio.

 

De Jong: «Vamos a París a competir, ganar y… a clasificarnos»

Frenkie de Jong es uno de los jugadores más importantes de la era Koeman. Su juego se ha convertido en una de las grandes referencias del equipo, destapándose además como goleador. Ahora afronta uno de los retos más importantes desde que viste la camiseta blaugrana: remontar un 1-4 en contra.

¿Cuál es el objetivo?

¿Ha hablado ya con Laporta?

Estamos contentos porque hay un nuevo presidente en el Barça. Yo aún no le conozco muy bien, pero voy a hablar con él seguro.

¿Les habló de la remontada?

Sí. Nos ha dado toda la suerte del mundo y que vayamos a competir.

¿Este equipo es una piña?

Sí. Estamos muy unidos. Se puede ver en partidos como el Sevilla. Vamos a París a ganar y competir.

¿Sorprendido con Ilaix Moriba?

No me sorprende porque lo he visto en los entrenamientos. Tiene un gran futuro aquí.

¿Quieren eivindicarse tras el 1-4?

No sé si fue justo ese marcador, pero jugamos un mal partido. Queremos dar una buena imagen del Barcelona y competir.

¿Es importante la baja de Neymar?

Es uno de los mejores del mundo. Es mejor que no esté Neymar.

¿Estás contento con su rendimiento?

Me siento muy bien. No tengo ni molestias. Para mí es lo más importante. El año pasado jugué muchos minutos, pero no acabé contento.

¿Se ven luchando por LaLiga y la Copa?

Claro. Tenemos una final y la tenemos que ganar. En LaLiga estamos mucho mejor y luchando por el título.

¿Creen en la remontada?

Creemos y lo vamos a intentar.