Tampoco convence el banquillo alemán

No era un amistoso cualquiera. Una serie de malos resultados y escándalos institucionales venían de colocar a la Mannschaft en el ojo del huracán antes de afrontar sus tres últimos compromisos en un año marcado en negro. El primero fue un amistoso contra la República Checa y los alemanes, sin pilares como el madridista Kroos y los jugadores del Bayern (todos los titulares disponibles se incorporarán el miércoles para disputar los partidos en la Liga Naciones contra Ucrania y España) se impusieron sin demasiado brillo gracias a un gol de Walschmidt. Respira Löw.

A pesar de no contar con una serie de habituales, la minimizada Mannschaft tomó el control desde el principio y comenzó siendo muy superior a los checos. Tanto Max del PSV como Baku del Wolfsburgo, ambos debutando con la absoluta, eran dos puñales por las bandas y no tardaron en plasmar la superioridad alemana en el luminoso del Red Bull Arena de Leipzig. Un gran centro raso de Max encontró en el área a Waldschmidt, que solo tuvo que poner el pie para adelantar a los suyos. Merecidísimo el tanto.

Brandt y Amiri pudieron ampliar la ventaja, pero perdonaron ante un combinado checo que, por primera vez, se acercó al marco protegido por Trapp tras uno de esos errores en defensa que vienen pagando caros los pupilos de Löw en lo que va de 2020. Solo habían conquistado una sola victoria los alemanes en lo que iba de año, una racha negativa que se debía a las dos caras de este Mannschaft. Los jóvenes que Löw mandó al terreno de juego contra la República Checa resolvieron la papeleta hasta que, como siempre, también bajaron la intensidad al final. No lo pagaron caro por la falta de puntería de Vydra.