Koeman y la situación del club: «Es complicado, no tienes nada en las manos»

Ronald Koeman ha concedido una amplísima entrevista a la Revista Barça en la que trata numerosos temas. Son estos.

Jugar sin público: «Sí, allí (en el Camp Nou) jugué muchos partidos, muchos partidos importantes donde siempre tenías la ayuda del público y ahora no la tienes, no sólo nosotros, también el resto de los equipos, porque todos tenemos estas dificultades con la Covid».

La pandemia: «El tema de la Covid también ha sido nuevo para mí, y me cuesta. Sí, sí que se nota. Cuesta sobre todo en los partidos en casa, porque en un campo tan grande, que no haya gente, lo hace más complicado para el jugador. Después de un tiempo quizás estás más acostumbrado a jugar sin público, pero creo que cada vez que un jugador salta al campo donde no hay nada de ambiente, donde se escucha todo, es algo raro…, te falta mucho el ambiente».

Koeman pasó el coronavirus: «Lo pasamos mal en el sentido de que no me encontraba bien, me encontraba muy cansado, tenía fiebre, por la noche estaba peor, pero no fue muy grave. Pero sí tenía la sensación de no estar bien, de sentirme cansado».

Su salud en general, problemas con el corazón: «Es verdad que cuando te pasan cosas así, o que tienes gente a tu lado que han estado enfermos, la vida cambia un poco. En mi caso, con el pequeño infarto que tuve, hay cosas que seguramente piensas un poco diferente. Quizás la oportunidad de poder entrenar al Barça era ahora o nunca. Ya tengo 57 años, ya hace muchos años que soy entrenador, tampoco quiero acabar entrenando con 70 años. El momento era ahora».

Dejar a Holanda: «Sí, puede ser. Cuando me llamaron en enero para preguntarme si tenía interés en venir dije que faltando cuatro o cinco meses para la Eurocopa no podía dejar la selección. En marzo, cuando supimos que no íbamos a jugar la Eurocopa, mi situación personal con Holanda cambió, porque quién me hubiera dicho que en verano sí que habría una Eurocopa normal, con público, en diferentes países…, la situación ha cambiado, y tal vez si no hubiéramos tenido la Covid-19 habría tenido que esperar unos años más».

Tony Bruins: «Cuando estábamos juntos entrenando al Ajax en 2003, recuerdo bien que tuvo el momento en que le encontraron el cáncer de próstata. Lo ha llevado 17 años bien, pero siempre ha tenido que vivir con su enfermedad, haciendo quimioterapia…, y lo he visto bajar en el tema físico. Siempre íbamos hablando, íbamos a comer, lo visitaba a su casa…, siempre me ha dado consejos con los rivales, con los jugadores, pero últimamente estaba más callado y sabía por qué, pero no pensaba que estaba tan cerca del final . Son cosas muy difíciles de aceptar, pero pienso que no tuvo una vida como debía vivirla una persona a su edad. Para toda la familia fue una situación complicada y triste, pero creo que al final fue lo mejor para Tony».

Lo primero que dijo a su mujer, Bartina, a sus hijos Debbie, Tim y Ronald, cuando supo que entrenaría al Barça: «Bueno, en el Barça siempre que se necesitaba un entrenador mi nombre ha sonado, por parte del Club, de la gente, pero también por mi parte, porque he dicho muchas veces que para mí era un sueño poder entrenar al Barcelona. Ahora tuve la oportunidad, y tanto mi mujer como mis hijos sabían que estoy encantado, incluso ellos prefieren vivir aquí antes que en Holanda, así que no es un tema sólo deportivo, también es un tema de vida, siempre nos hemos encontrado como en casa, pero sobre todo ellos sabían que para mí ha sido realizar un gran sueño. No, sobre todo porque tenía el sueño de entrenar al Barcelona. Creo que tampoco puedes esperar el momento que todo funcione bien. Si un equipo tiene muy buenos resultados, un equipo no cambia de entrenador. Siempre que hay un cambio es porque la gente no está contenta, porque el equipo no gana…, no sé si he sido valiente, creo que cualquier entrenador que tiene la oportunidad de venir, dice “¡voy!”. Por el afecto de la gente, por el afecto del Club, por mi relación personal… Conozco bien el Club, conozco a la gente, estuve seis años como jugador y un año y medio como ayudante de Van Gaal , sabía que era un momento complicado, con cambios importantes en el Club, pero soy el entrenador, tenemos que jugar bien y ganar los partidos, el resto no lo podemos controlar».

Ser una leyenda: «Cualquier entrenador que llega a un club como el Barça tiene que ganar para que la gente esté contenta. Claro que puedes tener un buen nombre, lo que has hecho antes como jugador, pero al fin lo que cuenta son los partidos, son los títulos y las cosas que ganas. Si ves mi carrera como entrenador, bueno, en Holanda sí, pero en muchos otros casos como con el Benfica, el Valencia o el Everton y el Southampton en Inglaterra, no estuve en equipos muy grandes que aspiraran a todo. Ahora también me tengo que ganar a la gente y me he dado cuenta de que las cosas no vienen fácilmente. Creo que hay que tomar decisiones, hay que hacer cambios, hay que dar confianza, hay que dar oportunidades a los jóvenes y hay que valorar después de un tiempo. Uno tiene que trabajar y demostrar como entrenador que es válido para este club».

Ser fiel a uno mismo: «Es muy importante, porque lo mejor es tener confianza en ti mismo, pensar cómo quieres llevar las cosas y ser fiel a ti mismo porque, al final, si pierdes tu cargo y has cambiado, es un poco más duro. Lo importante es buscar una línea, tener gente a tu lado con la que puedas discutir sobre decisiones que tienes que tomar, pero si es una línea debes seguirla. También es un mensaje claro para los jugadores. Si tienen un entrenador que hoy es negro y mañana es blanco, así no llegas. Si pierdo, pierdo por mis cosas y por mi filosofía».

Qué hay del Koeman jugador en el Koeman entrenador: «Sobre todo las ganas de ganar, eso no ha cambiado. Quiero ver a un equipo que juega, que domina, pero también que presiona, y el fútbol también ha cambiado, porque en mi época yo era más de construir desde atrás y hoy en día son los laterales que casi son extremos. El fútbol ha cambiado, pero quiero ver a mi equipo ganador, que lucha, que trabaja, que juega bien pero que también obtiene el mejor resultado».

Quinto entrenador holandés: «Con Michels coincidí con la selección. Lo único grande que hemos ganado nosotros fue la Eurocopa del 88 con Michels de entrenador. Ha sido un entrenador de muchísima personalidad. De cualquier entrenador aprendes algo, positivo, pero también negativo. A Johan antes del Barça ya lo tuve de entrenador un año en el Ajax. Johan, de todos, quizá fue el mejor jugador del mundo en su época y tienes más información en detalles de fútbol. Estuve con él seis años aquí con muchos éxitos. Además, con un buen grupo de gente, nos llevábamos bien fuera de campo y fueron unos años fantásticos. Con Van Gaal fui su ayudante en el Barça un año y medio. La diferencia entre Johan y Van Gaal es que Johan entrenaba como un exjugador, y Van Gaal ha sido además profesor, más metódico. Johan se basaba más en lo que ha visto, en su feeling, su experiencia. Con Frank (Rijkaard) he jugado, nunca he entrenado, pero hicimos el curso de entrenador juntos un año».

Las rotaciones de Messi: «En principio esto es para cualquier jugador. Si está en condiciones de jugar y es tan bueno, juega. Y claro, Leo tiene más años que antes, pero todavía es un jugador al que le gusta mucho estar allí y sobre todo ganar partidos, está disfrutando cada día con los entrenamientos y está muy metido. Yo como entrenador hablo con mis jugadores, y también hablo con Leo sobre esto y sobre otras cosas porque es capitán del equipo también, y hay cosas de vestuario, hay normas, y hablamos de muchas cosas, no sólo del juego. Es decir, éste es el trabajo diario de un entrenador que tiene comunicación con sus jugadores».

Ansu y Pedri: «Hablar de gente joven también es bonito, lo merecen, pero también son gente que tiene que aprender muchísimo todavía, porque tienen 17 o 18 años en el sentido de Ansu y de Pedri, pero lo que han hecho, estar al nivel máximo en el primer equipo de Barça, es algo muy grande. En el caso de Pedri, a su edad, llegando del Las Palmas y jugando ya en partidos contra el Madrid o el Juventus y con el nivel que ha demostrado, es fantástico.. Es importante para un club tener a gente joven que vaya teniendo oportunidades, hay que cambiar el equipo poco a poco, necesitamos aún tener a los grandes, pero no lo serán toda la vida y hay que buscar cambios con tiempo, con tranquilidad, y, una vez más, Pedri ha ganado sus minutos en los partidos en los entrenamientos porque a mí me ha demostrado ser muy bueno y que puede jugar en un equipo como el Barcelona».

Situación institucional: «Es muy complicado porque no tienes nada en las manos, pero yo siempre digo que si por arriba estamos tranquilos, abajo es mejor. Cualquier equipo necesita una cierta tranquilidad para triunfar».

Koeman, la revolución puede esperar

Aunque luego el resultado le dio, sólo en parte, la razón, la alineación de Ronald Koeman contra el Levante sorprendió a un porcentaje altísimo del entorno del Barça. Cuando todos esperaban con cierta expectación una sacudida después del 2-1 contra el Cádiz y el 0-3 contra la Juventusel holandés no hizo una sola concesión y sacó su perfil más conservador. Hasta siete supervivientes del humillante 2-8 de Lisboa fueron titulares. A saber, Ter Stegen, Lenglet, Alba, Busquets, De Jong, Griezmann y Messi. Puede ser peor si se rasca un poco más. Probablemente, Sergiño Dest y Araújo jugaron porque Sergi Roberto y Piqué están lesionados y Braithwaite, porque ya Suárez se fue al Atlético. El titular número once, Coutinho, también pertenece a la generación del fracaso de Liverpool.

Más allá de análisis futbolísticos, ya que es posible que Koeman hiciera lo más prudente para asegurar el marcador en un partido decisivo, lo que quedó claro es que, para el holandés, que supuestamente había venido a darle al vestuario la vuelta como un calcetín, la revolución puede esperar. Es cierto que las circunstancias no le están ayudando. Uno de los líderes del cambio, Ansu, se lesionó de gravedad en el partido contra el Betis.

Hay, sin embargo, una situación que puede convertirse en peliaguda para Koeman. Hasta ahora, y al contrario que con Valverde o Setién, nadie le había exigido resultados, sólo valentía para poner a los jóvenes. Ese es su principal aval. El arrojo y el descaro para no casarse con las vacas sagradas. Sin embargo, Koeman prescindió de Pedri en el once contra el Levante. Trincao y Pedri (el único en el que realmente parece creer) salieron un ratito, Riqui y Aleñá ni aparecieron por el partido y, para colmo, acabó jugando con tres centrales después de la extravagante salida de Umtiti al campo, con posible penalti incluido.

Semanas después de gustar mucho en Kiev con un equipo en el que estuvieron Mingueza, Júnior, Aleñá o Pedri, Koeman ha dado un paso atrás por la razón que sea. Como buen conocedor del fútbol, es posible que la reflexión le haya hecho ver que después de cuatro derrotas en LaLiga y un palo como el de la Juventus, meter a los jóvenes con calzador podría suponer una manera de quemarlos. Sin embargo, Koeman se está jugando su credibilidad porque, de cara al exterior, todos esperaban cambios. Exigían cambios. Y van a menos. Será interesante comprobar cuáles son los próximos pasos del holandés contra Real Sociedad y Valencia. Si Koeman sigue poniendo a «los mismos cabrones de siempre» se le demandarán resultados. Y no están siendo los mejores.

 

Griezmann tiene dos caras

Mientras ‘Antoine Griezmann B’ busca su sitio en el Barcelona, ‘Antoine Griezmann A’ disfruta del fútbol y se divierte con Francia. El parón de selecciones ha sido una buena muestra de ello. En el amistoso ante Ucrania, salió desde el banquillo y festejó el séptimo gol de los suyos. Frente a Croacia, en Liga de Naciones, conectó un zapatazo a la escuadra a los ocho minutos, clave para lograr el triunfo. No corrió la misma suerte ante Portugal, en un duelo que se cerró con empate a cero. Pero, desde luego, hay diferencias evidentes entre una cara y la otra del atacante francés. Algo sucede y tanto él como su seleccionador Deschamps no tienen reparo en hablar abiertamente del tema.

Koeman no es un técnico que frecuente en exceso las rotaciones. Es más, es de tener una idea e ir con ella hasta el final. En su dibujo, Ansu es indiscutible en la izquierda, Messi actúa de falso ‘9’ y Coutinho potencia sus virtudes desde la mediapunta. Griezmann, por tanto, queda relegado a la banda derecha, una posición que no es natural para él y que le fuerza a tener poca trascendencia en los partidos. El ‘7’ baila por dentro y sufre desde el costado. Es un futbolista de libre movimiento, que incluso puede funcionar como referencia en ataque. En la Selección, es la punta del rombo de Deschamps, el acompañante de Mbappé y Giroud/Martial. Ahí explota al máximo su potencial.

Al menos, eso revelan los números. Aunque, posiciones aparte, Griezmann muestra su otro yo cada vez que hay parón internacional. Según datos de Opta, ‘Grizi’ promedia una participación en 0,65 goles por partido con Francia. O, lo que es lo mismo, 33 tantos y 21 asistencias en 83 encuentros, una cifra brillante. Por el contrario, en la Ciudad Condal, Antoine ha anotado 15 dianas y ha repartido cuatro a sus compañeros en algo más de una temporada. Con un total de 51 partidos a sus espaldas, el dato marca que solo participa en 0,37 goles por partido. Un gran contraste para un jugador que sigue buscando su sitio.

A vueltas con la posición

Sin mencionar a Koeman en momento alguno, Griezmann marcó claramente cuál es su problema en el Barcelona en una entrevista tras el triunfo ante Croacia: «Creo que fue un gol muy bonito. La pelota me vino e intenté pegarle bien y marqué. Me siento bien con el gol. El entrenador sabe dónde ponerme así que aproveché esta situación de ventaja y la confianza del entrenador y de mis compañeros». Traducido al césped, viene a decir que se encuentra más cómodo acompañando a dos hombres de referencia o, al menos, pudiendo moverse libremente por el centro, cayendo a los costados cuando sea necesario.

Hasta ahora, Coutinho está desempeñando un papel protagonista en el nuevo Barcelona y, además, lo hace en su posición más natural, la mediapunta. El tiempo dirá si Koeman está dispuesto a desplazar al brasileño para encajar la pieza de Griezmann en su gran puzzle. Por el momento, la llegada de Sergiño Dest puede ser una bocanada de oxígeno para el francés. A diferencia de Sergi Roberto, un futbolista más posicional y reconvertido tras desempeñar labores en la medular a lo largo de su carrera, el recién incorporado es un lateral de gran vocación ofensiva. Su tendencia a llegar hasta línea de fondo, su habilidad en el regate y su potencia son afines a la idea de Griezmann.

Más que nada porque si el carril se convierte en propiedad del ex del Ajax, Griezmann podrá meterse entre líneas o tirar más al centro esperando segundas jugadas o filtraciones del nuevo lateral. Eso sí, Dest sufre más atrás que lo que quizás podía hacer Sergi Roberto y eso obligará al francés a sacrificarse más en tareas defensivas. Algo que, por el contrario, no es problema para él. Pueden achacar diferentes aspectos del juego al ‘7’ por su papel en el Barça, pero algo indudable es su gran capacidad de sacrificio y su esfuerzo en la presión arriba.

En definitiva, el ex del Atlético de Madrid necesita desde la pizarra un sistema que se adecúe a sus recursos. La estadística avanzada marca más todavía la urgencia. En los tres partidos disputados, Griezmann ha generado 0,26 goles. Expected Goals es un registro que muestra la calidad de las acciones del futbolista, hasta el punto de tener en cuenta incluso los rivales que tiene alrededor o la colocación de la pelota para el mejor o peor golpeo. Así pues, el ‘7’ apenas ha hecho temblar al rival, muy lejos de Leo Messi que ya ha provocado 2,72 tantos.

Ansu Fati, paradójicamente, solo suma 0,62, pero ha sido capaz de convertir tres. Esto viene a decir que ha sido capaz de marcar goles que la estadística no contempla como claras ocasiones. Griezmann no solo es superado por las dos grandes estrellas (al menos, de momento) del cuadro de Koeman. Coutinho, desde la mediapunta, ha generado 1,1. Trincao, desde el banquillo, 0,3. Sin tener datos de lo sucedido con Francia, es evidente que la cifra cambia. Sin ir más lejos, con dos tantos en tres partidos, cuando en Can Barça ni siquiera ha conseguido aún generar un tercio de gol.

Más allá de la comodidad del propio futbolista, Didier Deschamps también ha dado su visión sobre la naturaleza de Griezmann: «Si hiciese comentarios al respecto no creo que Koeman estuviese muy contento. No hablo de lo que pasa en los clubes, ni en el Barcelona ni en ningún otro. A Antoine lo han puesto en la derecha, algo que ya ha pasado en más ocasiones. Y no es por la manera de pensar de Koeman, pues en su día le dijo que no entendía por qué en el Barça no lo ponían por el centro. No es lo mismo lo que le dijo que lo que está haciendo, pero entiendo que hay movimientos de jugadores y todos deben adaptarse. Conozco muy bien a Antoine. Yo también lo tuve que escorar y se adaptó porque es generoso y corre mucho. Pero es el centro donde es más eficaz y más determinante para el equipo».

En Francia, Griezmann se siente respaldado y feliz y así lo muestra también en el terreno de juego. Es su ‘lado A’, el que también quiere mostrar en el Barcelona pese a todos los contratiempos. El futbolista siempre tuvo claro que se quería quedar y hacer valer su decisión de marcharse del Atlético de Madrid, con todo el revuelo que aquello provocó. El primer año fue una transición para él y ya sin Luis Suárez, se esperaba la explosión definitiva para esta campaña 2020-21. Por el momento, dicha explosión solo la muestra en su equipo nacional. El parón de selecciones sirve para tomar apuntes y Koeman debe hacerlo si quiere ver al mejor Antoine, el de la ‘cara A’, celebrando goles en el Camp Nou.