El PSG tiene ‘overbooking’ de futbolistas pero quiere más

En el Parque de los Príncipes no se ha aplicado este verano esa norma de cortesía de «antes de entrar, dejen salir». Y el PSG ahora afronta por ello una contrarreloj para cuadrar su plantilla… mientras mantiene pretensiones para ampliarla. A una semana para que cierre el mercado, el equipo parisino aún tiene una plantilla sobredimensionada. En la web de la entidad figuran 34 futbolistas en la primera plantilla, Pochettino está trabajando con un grupo de 27-28 jugadores y aún pueden llegar más. El PSG parece insaciable en el mercado. Ha fichado al capitán del Madrid (Ramos), al del Barça (Messi) y al portero de la selección campeona de Europa (Donnarumma), tres jugadores que, como Wijnaldum, procedente del Liverpool, han llegado libres. Sólo se ha rascado el bolsillo por las incorporaciones de Achraf (60 millones de euros pagados al Inter) y Danilo Pereira (16 M€ al Oporto para ejecutar la obligación de compra tras la cesión de la temporada pasada). Las cinco llegadas son de jugadores llamados a ser titulares en las alineaciones del técnico argentino.

Una auténtica revolución que afecta a casi medio equipo inicial. Pero no parece suficiente. En los próximos días puede hacerse con los servicios de Eduardo Camavinga, un futbolista a quien también tenía en su radar el Madrid. El prometedor mediocentro, de 18 años, ha comunicado al Rennes su deseo de irse. Es la última oportunidad para el club bretón de sacar tajada por el jugador, dada su resistencia a renovar el contrato que expira en junio de 2022. El diario Ouest-France y también L’Équipe informaron durante el fin de semana que esta jornada ha jugado su último partido con la camiseta del Rennes. El periódico deportivo sitúa su destino en el PSG por 30 millones de euros.

Mientras han llegado refuerzos sonados y lo que esté por llega, los movimientos de salida han sido mínimos. Sólo se han marchado tres jugadores que tuvieron un protagonismo relativo la temporada pasada. Bakker (40 partidos en la 2020-21) ha sido traspasado al Bayer Leverkusen por siete millones de euros y Florenzi (36 encuentros) y Moise Kean (41) han finalizado sus respectivas cesiones. El resto de salidas han sido de jóvenes cedidos o el también préstamo de Areola, al West Ham.

Queda trabajo por hacer, pero los planes se tuercen. Sobre todo en el ataque, donde se concentra buena parte de ese problema de overbooking. Tres salidas que estaban perfilando en París se han truncado o encontrado con obstáculos en las últimas tres semanas: Icardi, Draxler y Sarabia. El argentino, fichado el pasado verano procedente del Inter, ha tenido protagonismo en el arranque liguero y ha marcado dos goles, pero cuando Messi y Neymar estén a punto (puede que ambos jueguen ya este próximo fin de semana) su papel en el equipo decaerá notablemente. Sin embargo, una inoportuna lesión en el hombro que se produjo en una caída en el último partido ante el Brest puede retraer a potenciales interesados. Un problema añadido para el PSG.

Draxler ha pasado en poco tiempo de renovado a transferible. Pese a ser una pieza de recambio con un alto salario, el club parisino amplió su contrato a mediados de mayo, según trascendió, por petición de Pochettino. Cuatro meses después se ha especulado con su venta al Leverkusen por 20M€, pero el club alemán niega el interés. Un jarro de agua fría como fue el de Sarabia, al que en Francia han vinculado con varios clubes españoles: Sevilla, Atlético y Real Sociedad. Un interés que, de momento, no se ha materializado.

No son los únicos. El PSG también atiende ofertas por Kurzawa, Kehrer o Rafinha. Busca obtener cerca de 180M€ vía traspasos para cuadrar el Fair Play Financiero, rebajar la masa salarial y aligerar una plantilla en la que no caben todos. Además de las dificultades inherentes a trabajar con un plantel tan amplio, si vienen nuevos refuerzos, Pochettino tendría que empezar a hacer descartes para no exceder del cupo en la lista de inscritos en la Champions.