Desconcierto, resiliencia, En Nesyri y agonía en Nervión

Como si de una película de superhéroes se tratara, el Sevilla se puso la capa y sacó sus superpoderes para remontar y ganar un partido en el que todo lo que pudo salirle mal, le salió. Pero la fe del equipo de Lopetegui es inquebrantable, la confianza en sus posibilidades no tiene límites y los tres puntos logrados ante el Krasnodar son de los que forjan el carácter de los equipos grandes.

El inicio del partido fue un calco del inicio del Sevilla-Rennes. Es decir, dominio total del conjunto local que se empeñó en fallar una ocasión tras otra. Incluso hubo un penalti señalado por Felix Byrch que rectificó tras acudir al monitor del VAR. Un gran tiro de Ocampos, un remate de Jordán desde el área pequeña que se fue arriba inexplicablemente… y el guion de la película cambió. El Krasnodar hilvanó una contra perfecta que Koundé tuvo que cortar con una falta al borde el área. Suleymanov, que era quien había cometido el penalti que fue rectificado, tomó la responsabilidad y colocó el balón en la escuadra de Vaclik.

El Sevilla quedó noqueado y la cosa no dejó de empeorar, puesto que inexplicablemente los nervios se apoderaron de los de Lopetegui y en la siguiente jugada Koundé hizo penalti a Berg. Byrch tampoco lo vio en directo pero su revisión en el VAR le hizo cambiar de opinión. El delantero sueco del Krasnodar no engañó a Vaclik, pero puso el balón en el fondo de las redes. Quedaban 70 minutos por delante pero el Sevilla estaba dos goles por debajo y los fantasmas aparecieron en el Sánchez Pizjuán.

El plan sevillista para reaccionar fue el de siempre. Balones a Navas y que el campeón del mundo colgara balones desde su banda. Así llegaron los remates de De Jong y Rakitic, que tampoco encontraron puerta y provocaron que Lopetegui moviera ficha con cambios. Un desafortunado Koundé y un inédito Escudero dejaron su sitio a Acuña y Óscar cuando se cumplía el minuto 34. Y el plan de atacar desde la derecha funcionó, aunque Jesús Navas dio el penúltimo pase. El receptor fue Jordán, cuyo balón colgado fue rematado de cabeza en el primer palo por Rakitic. Comenzó un asedio del Sevilla al área del Krasnodar pero la puntería brilló por su ausencia. Además, no era la noche de los locales, que en la última jugada del primer tiempo concedieron otra contra que acabó con una falta de Jesús Navas al borde del área que supuso su expulsión. Lo que parecía una etapa llana se convirtió en un infierno para un Sevilla al que le quedaban 45 minutos para intentar remontar con un futbolista menos. Y todo ello ante un Krasnodar que llegó tres veces, marcó dos goles y forzó una expulsión.

No escatimó el más mínimo esfuerzo el Sevilla en la segunda parte, que asumió todos los riesgos habidos y por haber en pos del empate. Óscar gozó de varias ocasiones y el larguero impidió el doblete de Rakitic pasada la hora. Pero el empate iba a llegar de la forma más inesperada, con el fallo de un Kaio que había estado inconmensurable. De Jong presionó y En Nesyri aprovechó el regalo para poner el empate en el marcador.

Quedaban 20 minutos y surgía la duda. Ir a por el tercero asumiendo riesgos por tener un jugador menos o dar por bueno un empate que se veía imposible al inicio del choque. Pero la cuestión quedó resuelta pronto. Lo que tardó Rakitic en colgar un balón parado espectacular desde la banda que En Nesyri acabó aprovechando previo golpeo en el palo. Si en tres minutos se puso 0-2 el Krasnodar, en el mismo periodo de tiempo el Sevilla volteó el marcador para poner el 3-2 en el luminoso.

Si el partido había sido puro sufrimiento, a los minutos finales ese calificativo se le quedó corto. Al Sevilla no le quedaba una gota de gasolina y achicaba agua como podía con un futbolista menos. Sin embargo, al equipo de la casta y el coraje no se le podía escapar el premio del triunfo. El Sevilla se puso el traje de superhéroe para rebelarse contra todos los elementos que se pusieron en su contra y dar un final feliz a la noche.