De Gea evita el milagro de la Roma

Si el Manchester United será el rival del Villarreal en la final de la Europa League, mucho se lo debe a David De Gea. El cancerbero español fue el mejor en el Olímpico ante una Roma que estuvo a punto de poner en serios apuros a los ingleses, a pesar del 6-2 del Old Trafford.

Fonseca salió de inicio con un inédito 4-2-3-1, casi como si quisiera adelantar los ensayos para el proyecto táctico de Mourinho. A pesar de las bajas y de la humillación de la ida, los italianos empezaron muy bien e hicieron méritos para adelantarse. Si no lo hicieron, fue por falta de puntería y, sobre todo, por un De Gea monumental.

Los giallorossi, que alargaron su lista de lesionados con Smalling (sustituido por el joven Darboe en su estreno europeo en el 30′) se volcaron al ataque y, obviamente, dejaban muchos espacios a los contragolpes de los Red Devils. Cavani perdonó una vez con una vaselina que tocó el larguero, pero antes del descanso abrió la lata con un derechazo recibiendo un pase vertical de Fred.

El 0-1 parecía la sentencia definitiva, pero el fútbol es tan increíble que tampoco con un 7-2 entre ida y vuelta se puede estar tranquilo. La Roma fue imparable en el comienzo de la reanudación. El equipo giallorosso puso las tablas con un cabezazo de Dzeko a pase de Pedro y Cristante firmó el 2-1 con un remate desde el límite del área en el 59′. Si la milagrosa remontada no se hizo realidad fue siempre gracias a De Gea, autor de tres intervenciones milagrosas ante Dzeko y Mkhitaryan en los siguientes dos minutos.

Sus paradas acabaron con el ímpetu de los romanos y Cavani, en el 68′, volvió a tranquilizar a los suyos cabeceando a la red un elegante centro de Bruno Fernandes. Al Matador le encanta marcar goles ante los romanisti: con este, van 13 en toda su carrera. En los últimos 20 minutos la Roma buscó al menos terminar la eliminatoria con una victoria y, después de un remate al poste de Mkhitaryan, logró el gol del 3-2 con Nicola Zalewski, delantero de 19 años del equipo Primavera, otro que se estrenaba hoy. El enésimo paradón de De Gea, esta vez ante Cristante, cerró una noche mucho más emocionante de lo esperado. El United se llevó el pase a la final, a los italianos les queda la rabia por la absurda segunda parte de la ida y el orgullo por la bonita actuación de hoy. A Mourinho le habrá gustado sin ninguna duda.

Courtois es el muro

El Real Madrid recibe en Valdebebas esta noche a un Chelsea que ha hecho de la solvencia defensiva su seña de identidad: ha dejado su puerta a cero en 16 de los 21 encuentros que ha dirigido Thomas Tuchel. Unos números impecables con los que el Madrid, sin embargo, es capaz de rivalizar: lleva 390 minutos seguidos sin encajar un solo gol, los que han pasado desde que Mingueza hiciese el 2-1 para el Barcelona en el minuto 60 del Clásico. Desde entonces, van más de cuatro partidos con la red de Courtois inmaculada.

Gran parte de su mérito descansa sobre los hombros del portero belga, que ante el Betis, en la última jornada de Liga, salvó el punto para los blancos con dos paradas, en especial con un mano a mano ante Borja Iglesias en el que redujo al máximo los espacios para el ariete. Courtois ha detenido 22 de los últimos 24 disparos que ha recibido entre los tres palos y sólo los momentos de zozobra que ha pasado el Madrid en meses anteriores le impiden estar en cifras como para liderar el Trofeo Zamora en Liga.

Ha encajado 24 goles en 33 partidos hasta el momento, con un promedio de 0,73 tantos por duelo. Marcha tercero en la clasificación que define al mejor guardameta del torneo español, muy cerca de Bono (0,72) y a cierta distancia de Oblak, con 22 goles recibidos en 33 partidos (0,67). El reconocimiento, que Courtois ya ha recibido tres veces (dos de ellas con el Atlético y una con el Real Madrid), aún está al alcance. Dependerá de lo que suceda en las cinco jornadas finales y en buena medida marcará también las opciones del Madrid de luchar por el título.

Courtois, ante su pasado

Ahora llega la Champions, donde Courtois no ha andado tan fino, como el Madrid en general en defensa: 11 goles encajados en diez encuentros. Nueve de esos once goles, eso sí, los recibió durante la mejorable fase de grupos que realizó el equipo de Zizou; entre octavos (Atalanta) y cuartos (Liverpool), sólo dos goles recibidos en cuatro encuentros. Y llega el Chelsea, un equipo con el que el belga ha mantenido un vínculo en el pasado.

En el verano de 2011, El Genk traspasaba a Courtois al Chelsea a cambio de nueve millones de euros; casi al mismo tiempo, se anunciaba su cesión al Atleti, donde jugó tres años, a la espera de que Cech, toda una institución en Stamford Bridge, le hiciese hueco. En verano de 2014 regresó para jugar cuatro temporadas en el Chelsea: 154 partidos y 152 goles encajados. En Inglaterra ganó dos Premier League, una FA Cup y una Copa de la Liga, hasta que solicitó salir, camino de Madrid…

«No tengo que saltarme etapas»

Eden Hazard ha disputado cerca de media hora en el partido de ida de semifinales entre Real Madrid y Chelsea. El belga incluso apuntaba a la titularidad, pero Zidane consideró que aún no estaba al cien por cien, recién recuperado de su lesión muscular. El ex ‘blue’ lo aclaró: «No tengo que saltarme etapas«. Aun así, el técnico francés confió en él para el tramo final, en el que el partido estaba más embarrado. Trató de participar en la ofensiva del equipo, si bien no pudo desequilibrar ni generar ocasiones de peligro.

Tras el encuentro, compareció en los micrófonos de BT Sports, admitiendo que lo que se vio en el terreno de juego podría haber dejado un resultado más desfavorable de cara a la vuelta: «El marcador podría haber sido peor. Aún queda el partido de vuelta, tenemos que pensar en el partido contra Osasuna este fin de semana, luego ir ahí abajo para ganar».

Además, también explicó por qué había disputado tan solo un rato en la segunda mitad, consecuencia de su lesión y los plazos de su recuperación: «No tengo que saltarme las etapas. Por supuesto que quiero estar en el campo. Aún quedan partidos por jugar al final de la temporada, así que quiero estar listo para ellos. Simplemente feliz de poder volver a jugar».

Por último, habló del sistema y del reencuentro con su exequipo: «Siempre es bueno jugar contra amigos, pero que ahora es jugador del Madrid y que solo quiere ganar. ¿Repetir esquema? Pregúntale al entrenador. Ya hemos jugado con esta formación antes y sabemos hacerlo. También sabemos con cuatro atrás. Depende del entrenador». En Twitter, elogió a Benzema: «Gran definición».

Benzema trae luz al Madrid

Valga el chiste fácil: Liga a falta de Superliga. En eso sigue el Madrid, que pende de un hilo por su desventaja y por la merma evidente de su plantilla, pero que va cargado de plutonio: Benzema, un jugador bueno y bonito a partes iguales. En el Carranza dejó dos goles, una asistencia y esa capacidad para apretar el botón nuclear que tenía Cristiano, independientemente de si el equipo mandaba o sufía. En el Carranza el Madrid mandó mucho y se acostó líder. El Cádiz, que era granito, se evaporó con un soplido.

Hace tiempo que, por un coronavirus de más, un psoas maltrecho o un sóleo traidor, las alineaciones del Madrid son un Frankenstein. Lo fue la de Getafe, con cinco mediapuntas y ningún mediocentro, producto de que los presidentes se enamoran de los primeros hasta convertirlos en una especie invasora en las plantillas y recelan de gastar dinero en los segundos. Y lo fue la de Cádiz, con un envase innovador. Un 3-4-3 explicable. Zidane no va ni a la esquina con Odriozola y Marcelo, laterales con mucha ida y poca vuelta, sin la escolta de tres centrales. Esta vez los tenía y los puso. Y dobló el eje con el canterano Blanco para darse el gusto de jugar con extremos. Multiplicar las bandas es medicina tradicional para defensas cerradas. Pero lo que realmente cambió al Madrid del Coliseum al Carranza fue Benzema, que es una caja registradora. Ahora mismo se siente capaz de todo, solo o acompañado.

El Cádiz, en cambio, es un equipo de responder antes que proponer. Ahí no cabe el carnaval. De hecho, Álvaro Cervera no se oculta como apóstol del otro fútbol, que en esto la verdad está muy repartida. Confiesa que es por necesidad, pero no reniega de ello. Y le ha ido bien. Tomó al Cádiz en Segunda B, le dieron tiempo, lo ascendió el pasado verano, lo tiene casi salvado y ha resultado muy poco masticable para los grandes. Esta vez compareció muy demacrado. Cometió un penalti prescindible y se deshizo después ante ese Madrid recompuesto que le atropelló sin pasar de tercera.

Un penalti de punto final

El partido comenzó muy al gusto del Cádiz, lejos de las áreas, repleto de minutos intrascendentes y con Negredo en el centro de la escena. Aún tiene muchos registros: el juego de espaldas, el toque para encontrar las bandas, un buen desborde en corto. Tuvo color amarillo lo primero con apariencia de vistoso: un remate demasiado cruzado de Jonsson y otro sin potencia de Jairo. Pan comido para Courtois. Hasta en posesión se puso el Cádiz a la altura de un Madrid sin Kroos ni Modric, las neuronas del equipo. Quizá el partido pedía a Isco, pero sigue en riesgo de exclusión, enmohecido por falta de minutos. Y a pesar de salir con cinco brasileños, el equipo de Zidane fantaseó muy poco de salida.

El Madrid compareció antes en el VAR que frente a Ledesma. Aún andaba Rodrygo quejándose de un agarroncín (jugada gris tirando a blanca) de Jairo cuando Iza Carcelén pisó a Vinicius tan involuntaria como claramente en el área. Se le fue a Mateu pero no a De Burgos, en su burbuja, y Benzema decidió la suerte del partido. No sólo por transformar el penalti, el primero que le pitan al Madrid desde octubre (el famoso de Lenglet a Ramos en el Camp Nou), sino porque seis minutos más tarde, en su faceta de cantautor, sacó un gran pase al segundo palo que cabeceó Odriozola a la red a dos metros de puerta. Su sitio está claramente al otro lado de la frontera. Y el francés remató la faena de cabeza, otro de los instrumentos que toca, a centro de Casemiro, antes del descanso. Antes era violín. Ahora, violín y tambor.

Polifacético Casemiro

Como tantas veces, al Madrid le llegó el gol antes que las musas, auxiliado por la torpeza del Cádiz en la salida de la pelota. Y hasta los tantos, sus mejores jugadores estaban al otro lado del campo: Nacho, en su habitual papel de central impecable; Blanco, que puede ser uno de esos canteranos que hacen plantilla en un puesto donde cuesta fichar, y Casemiro, el espalda plateada cuando no está Ramos. Doctorado como mediocentro, oposita como mediapunta.

La mitad que restaba resultó muy poco emocional. Álvaro Cervera cambió a cuatro en el descanso. Debieron parecerle pocos. Volantazos así son una bronca de obra y no de palabra: Fali de mediocentro, dos puntas, un lateral derecho (Akapo) más activo. Una reforma total para salvar el honor. Los puntos ya eran un imposible. Y el Madrid dejó de jugar contra el Cádiz para hacerlo contra Betis y Chelsea. Volvió Carvajal, que sólo ha jugado tres partidos en 2021 y que forma parte de la guardia personal del francés, y Asensio e Isco refrescaron el equipo. Benzema se quedó aún un ratito más porque se estaba dando un gustazo que Zidane no quiso interrumpir, aunque la prudencia aconsejaba otra cosa.

El final fue plomizo. Zidane probó a Miguel Gutiérrez por si se extiende la plaga y Mariano dejó una gran maniobra y un mal remate en una jugada previamente anulada por fuera de juego. En cambio, Blanco aprovechó hasta el hueso su partido. Ahí el Madrid está tieso, se abre un hueco y el canterano se lanzó de cabeza a por él.

Con Gerard y sin confianzas

Bajonazo o felicidad. El Villarreal está a un solo paso, con todo a favor, de meterse por quinta vez en unas semifinales europeas que, con todo el dolor del mundo, jamás desembocaron en la ansiada final. En la temporada 2003-04 cayó ante el Valencia en la antigua UEFA; en la 2005-06 se inmoló en Champions ante el Arsenal; en la 2010-11, ya en la Europa League, cedió con el Oporto; y por último, en la 2015-16, fue víctima del Liverpool de Klopp. Ahora, con el 0-1 de Zagreb y el regreso a la titularidad de Gerard y otros pilares, después del día de permiso en casa ante Osasuna (1-2), le esperarían en la antesala de la final Arsenal o Slavia de Praga.

No será sencillo. El Dinamo está repleto de juventud e internacionales. Líder en su país, tiene buena relación con la presión y, cuando todo parece perdido, es cuando da su mejor versión. Pregúntenle a Mourinho. Lejos de su estadio ha conseguido diez resultados con los que remontaría la eliminatoria y otros dos que la llevarían a la prórroga. Llega a Vila-real con varios tocados, pero también con la euforia de que en su liga continúan imparables (victoria 0-2 el pasado domingo).

Emery no quiere confianzas, así que tirará de su mejor once. En él, Foyth ya parece fijo, juegue de lo que juegue. En la alineación también tiene casi todas las papeletas de aparecer Bacca, que le ha ganado el puesto a Alcácer como hizo Chukwueze con Moi. Con LaLiga complicada, donde el Villarreal es séptimo a 15 puntos del Sevilla (cuarto) y con siete de ventaja respecto al Granada (octavo), la plantilla sabe que el camino más rápido para sonreír en verano es cerrar los cuartos, ajustar cuentas en semifinales y alzar el primer título. Jugar la Champions la temporada que viene es un premio proporcional al valor de esta plantilla. Ya cunde la habituación a la Europa League y la Conference League da pereza.

Baviera anuncia «resistencia» si la UEFA quiere estadios llenos en la Eurocopa

El primer ministro de Baviera, el conservador Markus Söder, expresó este miércoles su escepticismo ante la posibilidad de que Múnich deba acoger los partidos de la Eurocopa con mucho público en el estadio y anunció «resistencia» en caso de que así lo imponga la UEFA.

«Sinceramente, ahora mismo no me puedo imaginar tener que maniobrar con mucho público«, indicó Söder, en declaraciones a la cadena privada RTL-ntv.

El estadio del Bayern Múnich acogerá tres partidos de la fase de grupos de la selección alemana -contra Francia, contra Portugal y contra Hungría-, además de uno de cuartos de final.

En caso de que la UEFA exija que se disputen con un número abultado de asistentes, «deberá afrontar una fuerte resistencia del gobierno alemán», señaló Söder.

Söder ha seguido hasta ahora una línea de máxima cautela ante el coronavirus y en Baviera se han aplicado con rigor las restricciones impuestas a la vida pública para frenar los contagios.

Desde noviembre están cerrados en toda Alemania la restauración, el ocio y la cultura, situación a la que se sumó en diciembre el comercio no esencial. No hay una hoja de ruta para la desescalada de estas restricciones.

Hasta ahora, un 12,7 % de la población alemana ha recibido la primera dosis de la vacuna, mientras que un 5,5 % de los ciudadanos recibieron también la segunda.

La incidencia semanal acumulada está en 124 casos por 100.000 habitantes. A partir de los 100 casos se considera que deben activarse medidas especiales para frenar la expansión de la COVID-19.

Clasificación Mundial 2022: resumen y resultados de la jornada

JORNADA 1 FASE DE CLASIFICACIÓN – MUNDIAL 2022

Martin Odegaard se lesionó en el triunfo de Noruega en Gibraltar en un partido en el que Erling Haaland se quedó sin ver portería y fue sustituido a la hora de juego.

Destacan en esta jornada de hoy el inesperado tropiezo de Francia contra Ucrania, la goleada de República Checa ante Estonia y el triunfo sufrido de la Serbia de Luka Jovic ante Irlanda. Un Luka Jovic que solo jugó los últimos diez minutos de partido en un encuentro en el que comenzó desde el banquillo. Portugal vence por la mínima con un autogol azerí.

Por otro lado, Bosnia salvó los muebles en territorio finlandés en un partido en el que Miralem Pjanic anotó uno de los dos goles bosnios y en el que el mismo centrocampista culé falló un penalti previo a su gol. Bélgica comienza esta fase con triunfo ante la Gales de Bale y cabe destacar además la derrota de la subcampeona Croacia frente a Eslovenia por la mínima a domicilio.

FINAL DE LA JORNADA 1 DE LA FASE DE CLASIFICACIÓN – MUNDIAL 2022

Esto ha sido todo por hoy, recuerden que pueden seguir toda la actualidad deportiva tanto en As como en as.com ¡Hasta la próxima!

Borja Mayoral, Pichichi europeo

La Roma defiende el honor del fútbol italiano y sigue su gran campaña de Europa League. Después del 3-0 de la ida, los giallorossi también batieron al Shakhtar 2-1 a domicilio y lograron el pase a los cuartos de final de la segunda competición europea por primera vez desde 1999. Lo hicieron gracias a un doblete de Borja Mayoral cada vez más decisivo y Pichichi de la Europa League con siete goles en nueve partidos.

Los italianos en la primera mitad lograron lo que mejor le venía: apagar el partido. El conjunto de Fonseca denunció el aplazamiento del Juve-Nápoles, que se tenía que disputar ayer (y tendrá lugar el 7 de abril) como una injusticia que favorecerá a los sureños, su próximo rival en la Serie A. El partido con los de Gattuso será fundamental en la lucha por la Champions, así que hoy el objetivo era sellar el pase defendiendo el 3-0 de la ida sin ningún apuro. Un objetivo cumplido hasta el descanso, con un único lunar: un golpe en la cabeza entre Ibáñez y Kumbulla, que obligó al brasileño a no jugar la segunda parte (fue sustituido por Mancini).

La sentencia giallorossa llegó nada más volver al verde, con un cabezazo de Mayoral tras un intento de despeje de Kryvtsov ante un centro de Karsdorp. El tanto encendió el enfrentamiento, y tras dos ocasiones más para el punta y para Pedrolos locales pusieron las tablas con Moraes, que empujó entre palos un centro de Tete peinado por Alan Patrick.

Mientras el Shakhtar intentaba al menos despedirse de la competición con una victoria, llegó un precioso contragolpe romanista con marca española: Pedro le cedió el esférico a Carles Pérez, que se deshizo de Trubin y centró para Borja Mayoral, autor del 1-2 con una vaselina. El tanto número 13 del madridista en este curso (el mejor de su carrera) selló el triunfo de los romanos, cuya aventura europea sigue ilusionando. Son la excepción de un fútbol italiano cada vez más triste en las citas internacionales.

Orsic destroza al Tottenham y elimina a Mourinho

José Mourinho va a soñar esta noche con Mislav Orsic. Tres goles del croata, tres, de un jugador que apenas ha jugado y que solo había marcado dos goles en toda la temporada, apearon al Tottenham de una Europa League en la que era favorito al título. El resultado de Zagreb, merecido por la especulación de un Mourinho que dio la eliminatoria por ganada con el 2-0 de la ida, deja al portugués y al equipo muy tocados tras la derrota del pasado fin de semana contra el Arsenal.

Tras una primera parte adormilada por el Tottenham, parecía que el mayor riesgo para los aficionados de los spurs era ver un partido insípido, pero Orsic, con un misil desde fuera del área sobre la hora de juego, sacudió los cimientos de la eliminatoria. El miedo empezó a apoderarse de los de Mourinho, que, en el banquillo, tragaba saliva, y el portugués decidió dar marcha atrás a las rotaciones metiendo a Bale en el terreno de juego. Dele Alli, al que se le están intentando dar más oportunidades, no respondió, y su partido, pobre en casi todos los aspectos, seguro que no ha pasado desapercibido para el portugués.

Los peores temores del Tottenham se confirmaron en el minuto 82 cuando Orsic, nuevamente, culminó una buena jugada colectiva y mandó el partido a la prórroga, y ya ahí, cuando con los datos en la mano se veía negro sobre blanco el repaso que le estaba dando el Dinamo al conjunto inglés, empezó a verse que el Tottenham no estaba preparado para este partido.

La remontada final de la eliminatoria llegó, como ya se temía, en la segunda parte de la prórroga, cuando Orsic, siempre Orsic, volvió a entrar como un puñal y a sus anchas por la defensa spur para marcar desde fuera del área un disparo que Lloris ni llegó a ver.

Soldado reina en Budapest

Misión cumplida. El sueño continúa. El Granada ya está en cuartos de final de la Europa League. A pesar del 2-0 de la ida, el pase estuvo en el aire hasta que asomó por el césped Roberto Soldado, héroe indiscutible de una eliminatoria que el ‘9’ encarriló haciendo el 2-0 en Los Cármenes y que finiquitó en el Puskas Arena con un cabezazo sublime cuando más sufrían los rojiblancos.

Soldado reinó en Budapest. Pero hasta que su remate acarició la red de Linde y desató la locura en el banquillo rojiblanco, el Granada pasó un mal trago en el que se mantuvo agarrado a la eliminatoria gracias a su portero, Rui Silva. Sigurdarsson, Aursnes, Ulland Andersen y Fofana, que dispuso de la más clara, estuvieron a punto de igualar la eliminatoria en un arranque del segundo tiempo en el que los rojiblancos dieron muchas más facilidades de las que acostumbran.

De hecho, fue el equipo de Diego Martínez el que dio vida al Molde. Kenedy tuvo la oportunidad de convertir el partido en un trámite a los tres minutos, pero disparó fuera en el mano a mano ante Linde. Y Vallejo, al filo de la media hora, llenó de esperanzas a los noruegos al introducir de forma inexplicable en la portería de Rui Silva un intento de despeje a córner.

Kenedy fue la gran baza del Granada durante la primera parte, en la que trajo de cabeza a Risa. El brasileño superó al lateral zurdo noruego una y otra vez, pero no estuvo fino en la definición y, sobre todo, en el último pase. El planteamiento de Diego Martínez mantuvo a raya a los de Erling Moe hasta el 1-0. Ese fue el punto de inflexión que metió al Granada en la senda del nerviosismo y que dio alas a los noruegos.

El Molde se fue creciendo a su regreso del vestuario e hizo sufrir mucho al Granada hasta que Soldado acabó con la zozobra. Vallejo, que pasó una noche horrible, también resultó clave en la acción del 1-1. El central ganó con mucha decisión un balón dividido que terminó en los pies de Yangel Herrera. El venezolano, aún lejos de su mejor nivel, puso un caramelo en la cabeza de Soldado que coronó el año de ensueño nazarí con un cabezazo que ya es eterno en la historia del club.

El postrero gol de penalti de Hestad no llegó siquiera a inquietar a los rojiblancos, que este viernes estarán presentes en un bombo repleto de glamour junto a muchos clubes ilustres del fútbol europeo (Arsenal y Roma ya están también clasificados).

Diego Martínez: «Somos un equipo con mayúsculas»

El entrenador del Granada, Diego Martínez, se mostró exultante tras conseguir el pase a los cuartos de final de la Europa League y pidió a sus aficionados que lo disfruten porque se trata de «algo único e histórico» en el club andaluz.

«Enhorabuena, felicidades, disfrútenlo porque esto es algo único e histórico. Me siento muy, muy, orgulloso de mis jugadores porque independientemente de las circunstancias con las que llegábamos al partido siempre conseguimos salir adelante», destacó el técnico del conjunto nazarí en rueda de prensa.

«Nosotros somos un equipo con mayúsculas», añadió al ser preguntado por cómo se repuso Vallejo tras el gol en propia meta. «Otro ejemplo más. No estaba para jugar, pero era el único disponible en esa posición y lamentablemente tuvo esa acción del gol en contra. Sin embargo, en líneas generales hizo un buen partido. Participó en el segundo gol, en el empate nuestro», recordó.

Además, Martínez afirmó que «esto no va de acciones puntuales, va de ser un equipo y saber adaptarnos al partido según lo que necesite». «El inicio fue bueno, solo nos faltó el gol, generamos ocasiones, pero luego evidentemente -como dije en la previa- si no aprovechas esto siempre hay opciones para los dos equipos», dijo.

«No merecíamos ir perdiendo al descanso. El Molde es un buen equipo y sabíamos que tendría sus opciones, pero el único análisis que existe es que estamos en la siguiente ronda», manifestó el preparador de los nazaríes.

Además, también fue preguntado por la imagen del grupo -unidos como una piña- tras lograr el billete a cuartos pese a la derrota de este jueves (2-1). «No es que después de conseguir algo histórico formemos una piña, eso no es lo importante. Lo realmente importante de este equipo es que cuando todas las adversidades le vienen encima son ellos los primeros que confían y creen», espetó.

«Cuando el exterior se pone nervioso por una derrota, ellos creen, son generosos con el compañero y luchan hasta el final», sentenció Diego Martínez.