Charly Musonda: la pesadilla del gran talento belga

Les sonará el nombre de Chary Musonda. Aquel atrevido futbolista que hizo de las suyas por el Benito Villamarín y que estaba llamado a hacer historia. A los 16 años, de hecho, fue catalogado como el mejor futbolista del mundo entre los de su generación. Ocho temporadas después, lo cierto es que lucha cada día por seguir disfrutando de su gran pasión: el fútbol. Y lo hace con el temor de que la rodilla le juegue una mala pasada. Ya son dos las veces que se ha roto el ligamento cruzado y los médicos le llegaron a diagnosticar un 20% de posibilidades de volver a pisar un terreno de juego. Un sueño roto, convertido ahora en entrega para volver a ser el que fue.

El futbolista ha querido narrar su historia a través de Instagram. «Han pasado cuatro años desde que podía jugar partidos profesionales seguidos. Tres años desde la última vez que jugué para mi club. En dos de esos últimos cuatro años, me lesioné el ligamento cruzado de la rodilla. No sentía nada más que angustia y dolor. Los médicos me dijeron que pasar por una cirugía después de haber estado tanto tiempo fuera sería mi final. ‘Una montaña imposible de escalar’ fueron las palabras exactas».

En 2016 comenzó con los problemas, las molestias continuas en la rodilla no le permitían rendir. Mientras, el Chelsea le buscaba acomodo profesional para que pudiera explotar al máximo su potencial. Tras su paso por el Betis, llegó al Celtic de Glasgow. Era su momento, pero tampoco encontró el rendimiento esperado. En 2018, su primera gran lesión en la maldita rodilla limitó sus participaciones con la camiseta del Vittesse. Ya en el arranque de la 2019-20, disputó tres encuentros hasta que tuvo que pasar por el quirófano. El 16 de agosto de 2019 fue su último partido como profesional.

Esa es la historia de un llamado a ser estrella del fútbol mundial. «Extraño mucho el deporte y estoy haciendo todo lo posible por volver a jugar. Para todos los niños que tienen un sueño y están lesionados o atraviesan por enormes contratiempos, ¡no os rindáis!«, continúa Musonda en Instagram. Día a día, se ejercita con fisioterapeutas para recuperar su rodilla: «Seguiré escalando la montaña insuperable todos los días para correr con el balón una vez más, porque no hay mejor sensación que enfrentar a alguien y sentirse vivo. Hasta que llegue ese momento seguiré entrenando y creyendo en una remontada imposible«.

«Porque las remontadas más grandes siempre se dan cuando parece que no hay vuelta atrás y ahí es cuando tenemos que profundizar y vivir para contar la historia y no morir en ella. #EstaEsMiHistoria y cómo sigo entrenando y preparándome, a pesar de las bajas probabilidades, para algún día volver», cierra el atacante belga. Las expectativas puestas sobre su figura hablaron en su día de éxitos y fracasos, con metas por las nubes y objetivos difíciles de cumplir para alguien terrenal. Pero así es el fútbol y su horizonte es volver a jugarlo. En esta batalla, Musonda quiere ser el mejor. Y lograrlo, de una u otra manera, lo logrará.

La brillante generación del 96

A los 16 años, Musonda, para un estudio, era el mejor jugador de su generación. Es decir, la de 1996. Si bien es cierto que, a día de hoy, no hay ninguna estrella mundial de tal edad, sí que hay futbolistas con brillantes carreras y que apuntan a dominar el deporte rey en las próximas temporadas. Estos son algunos de ellos: Leroy Sané, Timo Werner, Dele Alli, Rodrigo Hernández, Arthur, Fabián, Pavard, Maddison, Marco Asensio, Chillwell, Brandt, Lo Celso, Adama Traoré, Diogo Jota, Mikel Merino o Dani Ceballos.