Benzema trae luz al Madrid

Valga el chiste fácil: Liga a falta de Superliga. En eso sigue el Madrid, que pende de un hilo por su desventaja y por la merma evidente de su plantilla, pero que va cargado de plutonio: Benzema, un jugador bueno y bonito a partes iguales. En el Carranza dejó dos goles, una asistencia y esa capacidad para apretar el botón nuclear que tenía Cristiano, independientemente de si el equipo mandaba o sufía. En el Carranza el Madrid mandó mucho y se acostó líder. El Cádiz, que era granito, se evaporó con un soplido.

Hace tiempo que, por un coronavirus de más, un psoas maltrecho o un sóleo traidor, las alineaciones del Madrid son un Frankenstein. Lo fue la de Getafe, con cinco mediapuntas y ningún mediocentro, producto de que los presidentes se enamoran de los primeros hasta convertirlos en una especie invasora en las plantillas y recelan de gastar dinero en los segundos. Y lo fue la de Cádiz, con un envase innovador. Un 3-4-3 explicable. Zidane no va ni a la esquina con Odriozola y Marcelo, laterales con mucha ida y poca vuelta, sin la escolta de tres centrales. Esta vez los tenía y los puso. Y dobló el eje con el canterano Blanco para darse el gusto de jugar con extremos. Multiplicar las bandas es medicina tradicional para defensas cerradas. Pero lo que realmente cambió al Madrid del Coliseum al Carranza fue Benzema, que es una caja registradora. Ahora mismo se siente capaz de todo, solo o acompañado.

El Cádiz, en cambio, es un equipo de responder antes que proponer. Ahí no cabe el carnaval. De hecho, Álvaro Cervera no se oculta como apóstol del otro fútbol, que en esto la verdad está muy repartida. Confiesa que es por necesidad, pero no reniega de ello. Y le ha ido bien. Tomó al Cádiz en Segunda B, le dieron tiempo, lo ascendió el pasado verano, lo tiene casi salvado y ha resultado muy poco masticable para los grandes. Esta vez compareció muy demacrado. Cometió un penalti prescindible y se deshizo después ante ese Madrid recompuesto que le atropelló sin pasar de tercera.

Un penalti de punto final

El partido comenzó muy al gusto del Cádiz, lejos de las áreas, repleto de minutos intrascendentes y con Negredo en el centro de la escena. Aún tiene muchos registros: el juego de espaldas, el toque para encontrar las bandas, un buen desborde en corto. Tuvo color amarillo lo primero con apariencia de vistoso: un remate demasiado cruzado de Jonsson y otro sin potencia de Jairo. Pan comido para Courtois. Hasta en posesión se puso el Cádiz a la altura de un Madrid sin Kroos ni Modric, las neuronas del equipo. Quizá el partido pedía a Isco, pero sigue en riesgo de exclusión, enmohecido por falta de minutos. Y a pesar de salir con cinco brasileños, el equipo de Zidane fantaseó muy poco de salida.

El Madrid compareció antes en el VAR que frente a Ledesma. Aún andaba Rodrygo quejándose de un agarroncín (jugada gris tirando a blanca) de Jairo cuando Iza Carcelén pisó a Vinicius tan involuntaria como claramente en el área. Se le fue a Mateu pero no a De Burgos, en su burbuja, y Benzema decidió la suerte del partido. No sólo por transformar el penalti, el primero que le pitan al Madrid desde octubre (el famoso de Lenglet a Ramos en el Camp Nou), sino porque seis minutos más tarde, en su faceta de cantautor, sacó un gran pase al segundo palo que cabeceó Odriozola a la red a dos metros de puerta. Su sitio está claramente al otro lado de la frontera. Y el francés remató la faena de cabeza, otro de los instrumentos que toca, a centro de Casemiro, antes del descanso. Antes era violín. Ahora, violín y tambor.

Polifacético Casemiro

Como tantas veces, al Madrid le llegó el gol antes que las musas, auxiliado por la torpeza del Cádiz en la salida de la pelota. Y hasta los tantos, sus mejores jugadores estaban al otro lado del campo: Nacho, en su habitual papel de central impecable; Blanco, que puede ser uno de esos canteranos que hacen plantilla en un puesto donde cuesta fichar, y Casemiro, el espalda plateada cuando no está Ramos. Doctorado como mediocentro, oposita como mediapunta.

La mitad que restaba resultó muy poco emocional. Álvaro Cervera cambió a cuatro en el descanso. Debieron parecerle pocos. Volantazos así son una bronca de obra y no de palabra: Fali de mediocentro, dos puntas, un lateral derecho (Akapo) más activo. Una reforma total para salvar el honor. Los puntos ya eran un imposible. Y el Madrid dejó de jugar contra el Cádiz para hacerlo contra Betis y Chelsea. Volvió Carvajal, que sólo ha jugado tres partidos en 2021 y que forma parte de la guardia personal del francés, y Asensio e Isco refrescaron el equipo. Benzema se quedó aún un ratito más porque se estaba dando un gustazo que Zidane no quiso interrumpir, aunque la prudencia aconsejaba otra cosa.

El final fue plomizo. Zidane probó a Miguel Gutiérrez por si se extiende la plaga y Mariano dejó una gran maniobra y un mal remate en una jugada previamente anulada por fuera de juego. En cambio, Blanco aprovechó hasta el hueso su partido. Ahí el Madrid está tieso, se abre un hueco y el canterano se lanzó de cabeza a por él.

Una cuestión de fe

El Granada ha convertido el intento de remontada en Old Trafford en una cuestión de fe. Los mensajes en ese sentido se han repetido durante toda la semana en Los Cármenes. Diego Martínez, Soldado, Gonalons… Todos reconocen que la dificultad será máxima, pero mantienen la ilusión y el convencimiento de que, aunque sean muy escasas, existen opciones de alcanzar el milagro y estar en semifinales de la Europa League.

La semana dejó una victoria en Valladolid (1-2) con remontada incluida que alimentó la confianza rojiblanca y recargó el depósito de la autoestima nazarí. También han aparecido estos días nuevos problemas físicos. Especialmente preocupante es el estado de Kenedy, que se lesionó el tobillo en la ida y cuya presencia sobre el césped estará en el aire hasta última hora. En el caso de Machís, sus molestias son menores y salvo sorpresa no tendrá problemas para ser de la partida esta noche.

El Granada necesita una victoria por dos goles en Old Trafford para lograr el pase o, como mínimo, forzar la prórroga. El reto, a priori, se presume extraordinario. Pero ha sido a base de escalar montañas gigantescas como el equipo de Diego Martínez ha firmado las dos temporadas más gloriosas en sus 90 años de historia.

La cita es histórica y por ello el técnico gallego se ha llevado a toda la plantilla al completo, incluidos los no inscritos (Quini, Fede Vico, Adrián Marín y Quina), salvo a los lesionados Milla y Duarte. Soro, que ha vuelto a entrenar con el grupo esta semana después de un largo periodo de baja, podría estar en el banquillo por si su concurso se hace necesario.

Solskjaer tiene varias bajas importantes como las de Maguire, McTominay, Shaw o Martial y, aunque volverá a tirar de muchos titulares, tiene a Rashford entre algodones. El ’10’ del United, con más de 3.500 minutos en sus piernas, arrastra molestias y es duda. Diego saldrá con el mejor once posible y con la fe por bandera. El Granada, una vez más, se resiste a hablar de imposibles.

Claves

Portería: Solskjaer ha cambiado de planes con De Gea, que ha cedido su puesto a Henderson en la Premier League y ha pasado a ser el portero titular en la Europa League.

Confianza: La victoria en Valladolid ha revitalizado el ánimo del Granada, que viajó con confianza y apelando a su orgullo para tratar de pelear el pase a semifinales.

Greenwood: Llega a este partido en un gran momento. Hizo un gol y dio una asistencia este fin de semana contra el Tottenham en los 20 minutos que estuvo sobre el terreno de juego.

Nivel defensivo: El Granada apenas concedió dos ocasiones en la ida y encajó dos goles. Reducir al mínimo las prestaciones ofensivas del United se antoja indispensable para tener alguna opción.

Ases a seguir

Pogba: Lleva tiempo lejos de su mejor nivel y en Los Cármenes hizo un partido gris. Aun así, es indiscutible para Solskjaer.

Machís: Estuvo a muy buen nivel en Valladolid. El Granada tiene en su velocidad y desequilibrio una de sus mejores armas.

Altas y bajas

En el United son baja McTominay, Maguire, Shaw, Martial, Phil Jones y Bailly.

Por el Granada se lo pierden Milla, Duarte y Eteki. Kenedy y Soro están entre algodones.

Con Gerard y sin confianzas

Bajonazo o felicidad. El Villarreal está a un solo paso, con todo a favor, de meterse por quinta vez en unas semifinales europeas que, con todo el dolor del mundo, jamás desembocaron en la ansiada final. En la temporada 2003-04 cayó ante el Valencia en la antigua UEFA; en la 2005-06 se inmoló en Champions ante el Arsenal; en la 2010-11, ya en la Europa League, cedió con el Oporto; y por último, en la 2015-16, fue víctima del Liverpool de Klopp. Ahora, con el 0-1 de Zagreb y el regreso a la titularidad de Gerard y otros pilares, después del día de permiso en casa ante Osasuna (1-2), le esperarían en la antesala de la final Arsenal o Slavia de Praga.

No será sencillo. El Dinamo está repleto de juventud e internacionales. Líder en su país, tiene buena relación con la presión y, cuando todo parece perdido, es cuando da su mejor versión. Pregúntenle a Mourinho. Lejos de su estadio ha conseguido diez resultados con los que remontaría la eliminatoria y otros dos que la llevarían a la prórroga. Llega a Vila-real con varios tocados, pero también con la euforia de que en su liga continúan imparables (victoria 0-2 el pasado domingo).

Emery no quiere confianzas, así que tirará de su mejor once. En él, Foyth ya parece fijo, juegue de lo que juegue. En la alineación también tiene casi todas las papeletas de aparecer Bacca, que le ha ganado el puesto a Alcácer como hizo Chukwueze con Moi. Con LaLiga complicada, donde el Villarreal es séptimo a 15 puntos del Sevilla (cuarto) y con siete de ventaja respecto al Granada (octavo), la plantilla sabe que el camino más rápido para sonreír en verano es cerrar los cuartos, ajustar cuentas en semifinales y alzar el primer título. Jugar la Champions la temporada que viene es un premio proporcional al valor de esta plantilla. Ya cunde la habituación a la Europa League y la Conference League da pereza.

Resistir también es ganar

El Real Madrid, que tiene el acta fundacional de la Champions, conoce mejor que nadie las mil maneras de llevarla hasta su museo. Por eso tiene trece. En Anfield adoptó el modo supervivencia, con algún mal rato pero sin verse sometido a un agobio feroz. No hay gran trofeo que no obligue a pasar en algún momento por cuidados intensivos. Esta vez el Madrid jugó con el tiempo, la ansiedad de un Liverpool venido a menos, la confianza de quien conoce el oficio y dos centrales que no parecieron suplentes. Y, así, sin la solemnidad de otros tiempos, se ve de nuevo en semifinales, un territorio que hace tres meses le parecía Marte.

Visto el once, cabe deducir que Zidane no le tuvo miedo a Anfield, o al esqueleto de Anfield, por ser exactos, pero sí a Odriozola. Hace tiempo que el Madrid tiene dos plantillas: una formal, amplia, en la que están todos los que cobran, y otra real, corta, a la que el técnico confía su vida (o las vidas de cien gatos, que son las que ha consumido en cinco años). Odriozola, al que le cuesta fingir que es un extremo mal reconvertido, sólo figura en la primera. Sus 47 minutos en dos meses con el lateral derecho titular lesionado son prueba irrefutable. Y como Zidane entendió que con la defensa propia y la ajena deshechas era mejor devolver goles que evitarlos mantuvo su tridente y le cambió el registro a Valverde al ponerle de insólito lateral derecho. Jugadores con sus pulmones lo admiten casi todo. Hasta plantarse en la cara de Mané, que conoció tiempos mejores.

Klopp, al que no le gustaron de Madrid ni Valdebebas ni el árbitro (y si le dan un minuto más de micrófono dispara al Retiro y al Museo del Prado), estuvo en las mismas. Insistió en los poco fiables centrales interinos para mantener a Fabinho en el corazón del equipo y entendió que la competición exige oficio (bien lo sabe el Madrid), el de Milner y Firmino, dos boinas verdes.

La carga ‘red’

El Liverpool es un equipo sin preámbulos, que ordena la carga de la caballería desde la secuencia de apertura hasta los títulos de crédito. Y traía en la cabeza el manual de la remontada: la primera entrada (brutal, de Milner a Benzema), el primer disparo (a quemarropa, de Salah, a los pies de Courtois), el primer córner…

Al Madrid le costó muletear esa primera embestida. Courtois le sacó un segundo gran remate a Milner y Mané, jugador relámpago, le dio un mal estreno a Valverde. Fue hasta que los centrocampistas blancos, el mejor activo del equipo, salieron a escena y aplacaron el temporal con posesiones largas, que tienen un efecto refrigerante. Pero le costó ir más allá, amenazar, probar a Alisson, asustar a los centrales de Klopp. Fue un manoseo de la pelota sin darle una preocupación al Liverpool hasta la irrupción de Benzema, que con el único auxilio de su ciencia fue inventando recortes en el área hasta estrellar su disparo en el palo. El francés se siente capaz de todo. Fue la primera vez que el Madrid dejó de mirar el reloj para mirar a Alisson.

El Liverpool, sin la pelota, perdió el factor sorpresa, más allá del revoloteo permanente de Salah, su único volcán verdaderamente activo, y de esa facilidad para penalizar las pérdidas del rival. Ese punto, mitad estratégico mitad emocional, fue la gran aportación de Klopp para el despegue de un equipo con un largo declive en la mochila. En el juego posicional, sin embargo, es menos ocurrente.

Con todo, camino del descanso, retomó el estruendo de los primeros minutos, pisó el área y tuvo dos buenas ocasiones, erradas por Salah y Wijnaldum. El Madrid, en esa primera parte estuvo sobresaliente en temple y cerca del suspenso en las llegadas, que resultan siempre disuasorias cuando el enemigo aprieta. Así que se vio moderadamente aculado en la portería de Courtois.

La resistencia

Ese progresivo cautiverio del Madrid se acentuó a la vuelta de vestuario, cuando el Liverpool le metió más nervio a su presión. En tres minutos, Firmino tuvo dos buenas opciones dentro del área. Courtois le tapó un primer disparo y metió después mal la cabeza a un centro desde la derecha. Echó de menos en esa acometida el rugido de Anfield, una grada que hasta remata córners.

Cuando amainó por segunda vez, Klopp buscó la agitación en el banquillo. Thiago, para mejorar el riego; Diogo Jota por un central para acobardar al Madrid, con Fabinho en el eje de la zaga. A Zidane no le quedaba demasiado para responder y mantuvo a su fatigado once, que sólo había amenazado con una llegada de Mendy, cuyo centro, en medio de una marea roja, no llegó a un Benzema que ya se relamía, y con un esprint que ganó Vinicius, al que un control largo de cabeza le dejó sin opciones para la vaselina sobre Alisson.

El Madrid se excedía en su contención y a menudo se vio en un lío con esa defensa de acumulación casi en área propia. Corría el equipo de Zidane el riesgo de verse abatido por una bala perdida. De dos le salvó Militao, otra vez impecable, como Nacho.

El técnico francés vio otra vez al equipo al límite. Kroos sacó bandera blanca y no le quedó ya otro remedio que meter a Odriozola. También se marchó Vinicius, que no encontró por donde colarse.

Con todo perdido, el Liverpool ya no miró a su espalda y el Madrid tuvo hasta la victoria en un cabezazo franco de Benzema, que pifió al picarlo, pero el partido se quedó a cero. El número perfecto para un Madrid levantado de atrás hacia adelante. Empezando por el mejor Courtois y acabando por Zidane, al que el tiempo convertirá en eterno.

Dembélé, límite Eurocopa

El dilema sobre la continuidad de Ousmane Dembélé tiene fecha límite: la Eurocopa de este verano. El Barcelona ofrecerá al extremo francés, según informaba Sport, una renovación contractual por tres años que el futbolista debe firmar antes de la celebración de la Eurocopa. Si no hay acuerdo, el club blaugrana escuchará ofertas por el jugador que acaba contrato el 30 de junio del 2021. Para la nueva junta de Laporta tan importante es la continuidad de Ousmane como que no se vaya dentro de un año con la carta de libertad sin dejar ni un euro.

Dembélé llegó al Barcelona hace cuatro temporadas para cubrir a salida de Neymar al París Saint-Germain. Fichó procedente del Borussia Dortmund a cambio de 105 millones de euros más otros 40 en variables. Castigado por las lesiones, su paso por el Barcelona no cumplió las expectativas aunque este curso se ha destapado como un jugador clave para Ronald Koeman, hecho que le ha permitido volver a a selección francesa.

Su buena campaña no ha pasado desapercibida para diversos equipos de la talla de Juventus o Manchester United, que por cierto ya hizo una aproximación muy seria a su fichaje el verano pasado. En Francia también se especula con que Ousmane podría ser objetivo del PSG en caso de que Neymar decidiese no renovar por el conjunto francés.

El Barça, en principio, es reacio a vender al extremo. Tanto Koeman, como Laporta y la secretaría técnica le consideran una pieza de un gran potencial, pero el problema está en que su contrato expira el año que viene, cuando podría irse gratis del Barcelona.

Debate instalado

Las finanzas del club no están como para dejar ir a uno de los pocos futbolistas que tiene un valor de mercado que podría ayudar a la maltrecha economía blaugrana. Así que se ha desatado en el club un debate entre el interés deportivo de contar con Dembélé y el económico de venderle.

Pero cualquier escenario pasa por una decisión que no se puede demorar más allá de la Eurocopa de este verano. Si el francés no acepta la oferta de renovación del Barça antes del torneo de selecciones, el Barça priorizará su venta para tratar de hacer caja antes de que se marche gratis.

Baviera anuncia «resistencia» si la UEFA quiere estadios llenos en la Eurocopa

El primer ministro de Baviera, el conservador Markus Söder, expresó este miércoles su escepticismo ante la posibilidad de que Múnich deba acoger los partidos de la Eurocopa con mucho público en el estadio y anunció «resistencia» en caso de que así lo imponga la UEFA.

«Sinceramente, ahora mismo no me puedo imaginar tener que maniobrar con mucho público«, indicó Söder, en declaraciones a la cadena privada RTL-ntv.

El estadio del Bayern Múnich acogerá tres partidos de la fase de grupos de la selección alemana -contra Francia, contra Portugal y contra Hungría-, además de uno de cuartos de final.

En caso de que la UEFA exija que se disputen con un número abultado de asistentes, «deberá afrontar una fuerte resistencia del gobierno alemán», señaló Söder.

Söder ha seguido hasta ahora una línea de máxima cautela ante el coronavirus y en Baviera se han aplicado con rigor las restricciones impuestas a la vida pública para frenar los contagios.

Desde noviembre están cerrados en toda Alemania la restauración, el ocio y la cultura, situación a la que se sumó en diciembre el comercio no esencial. No hay una hoja de ruta para la desescalada de estas restricciones.

Hasta ahora, un 12,7 % de la población alemana ha recibido la primera dosis de la vacuna, mientras que un 5,5 % de los ciudadanos recibieron también la segunda.

La incidencia semanal acumulada está en 124 casos por 100.000 habitantes. A partir de los 100 casos se considera que deben activarse medidas especiales para frenar la expansión de la COVID-19.

Oferta a la baja a Eric García

Eric García sigue siendo una prioridad para la nueva presidencia del Barcelona. Un refuerzo ideal y a coste cero. Pero la situación no parece tan encaminada como hace un mes, como ha anunciado Cuatro. Mateu Alemany ya ha empezado a tomar decisiones como el hombre fuerte en la parcela deportiva del presidente Joan Laporta. Se ha puesto manos a la obra para reforzar la plantilla y el asunto Eric García estaba en lo alto de la lista.

El Barcelona quiere que el futbolista regrese al Camp Nou, y el defensa está encantado de que sea así. Por ese lado no hay problema. Sin embargo, como apunta Cuatroel acuerdo cerrado hace meses con el central español ahora ha sufrido modificaciones. La crisis económica hace estragos en el Barcelona y su tesorería no está para tirar flores. Por ese motivo, se han modificado las condiciones del contrato con Eric García pero a la baja. Esa oferta menos atractiva que frena al zaguero a tomar el paso. Y eso que el internacional español había rechazado todas las propuestas de renovación del Manchester City por volver al Barcelona. Ahora se han cambiado las tornas y el futbolista duda en escuchar otras proposiciones interesantes.

Un problema económico que hace encallar una operación que parecía muy encaminada. Y supone el primer tropiezo al nuevo proyecto de Joan Laporta.

La joven Inglaterra desafía a una Polonia sin Lewandowski

Lewandowski estará un mes de baja y además de perderse el duelo contra Inglaterra de la Clasificación para el Mundial 2022, también se perderá la eliminatoria de la Champions League contra el PSG. El delantero del Bayern de 32 años, que suma 42 goles en 36 partidos esta temporada, se lesionó en ligamento de su rodilla derecha durante el último choque contra Andorra que la selección polaca solventó con un 3-0. Su ausencia no sólo es un problema serio para el club alemán, uno de los máximos favoritos a repetir título en la mayor competición europea, sino también para su selección que después de dos jornadas suma cuatro puntos y este miércoles visita Wembley para medirse a su gran rival del grupo, Inglaterra.

El equipo inglés, que ha ganado sus dos primeros partidos con un parcial total de 7-0, ha arrancado con buen pie la fase de clasificación. A pesar del nivel menor de sus rivales (San Marino y Albania), los de Southgate han demostrado eficacia ofensiva y solidez en la zaga, donde ha regresado un Stones pletórico en el Manchester City. En la portería, Pope se ha hecho con la titularidad ante la baja de Pickford y los pocos minutos de los que ha gozado Dean Henderson en Old Trafford.

Inglaterra sigue probando su alineación de gala ante las ausencias –Jadon Sancho, Rashford, Grealish, Saka, Henderson…– y lo que ha quedado claro durante este parón es que Mount es un imprescindible para Southgate tras haber sido titular en los últimos siete partidos con la selección. El referente ofensivo, eso sí, sigue siendo Kane, que marcó uno y asistió a otro en el duelo contra Albania del pasado domingo.

Por su parte, la de Lewandowski no es la única baja de Polonia de cara al partido en Wembley ya que Krychowiak y Piatkowski dieron positivo por coronavirus en el último test que se realizó a la selección, mientras que otros dos miembros de la plantilla, Skorupski y Klich, dieron positivo la semana pasada.

Ficha y posibles alineaciones titulares

INGLATERRA: Pope; Walker, Stones, Maguire; James, Rice, Ward-Prowse, Chilwell; Mount, Sterling y Kane.

POLONIA: Szczesny; Bereszinsky, Bednarek, Glik; Szymansky, Moder, Jozbyak, Rybus; Zielinski; Piatek y Milik.

Árbitro: B. Kuipers (Países Bajos).

Estadio: Wembley.

Hora: 20:45 (UEFA TV).

Estelar Dani Gómez

Luis de la Fuente lo ha vuelto a hacer. Pasan los años, cambian las generaciones, se acumulan las bajas… Pero hay algo que siempre sigue igual: el seleccionador gana, gana y vuelve a ganar (incluso cuando sirve con empatar). Hace bueno aquel lema de Luis Aragonés con un perfil muy parecido al del Sabio de Hortaleza: un entrenador cercano, que consigue que sus jugadores vayan a muerte con él. Coge grandes talentos y fabrica campeones. Es el secreto de una Sub-21 que a pesar de las ausencias ha asombrado a Europa una vez más con un fútbol tan vistoso como eficaz.

Contra la República Checa se encontró un partido trampa. Es difícil jugar sin ataduras cuando sabes que sirve un empate, especialmente ante un rival que esperaba a que La Rojita se estirara para lanzar las contras. La primera media hora de los de De la Fuente fue muy buena. Acumularon hasta cuatro llegadas claras, especialmente una jugada personal de Puado por la derecha que Barrenetxea no alcanzó a rematar en boca de gol.

El 1-0 se resistía y los checos escuchaban por el pinganillo la goleada de Italia que les dejaba fuera de la Eurocopa. Adelantaron líneas y se encogió España. Esos 15 minutos antes del descanso fueron los peores de La Rojita en el torneo, que a pesar de ello no recibió ningún disparo peligroso. En los mejores y en los peores momentos se mantiene un denominador común: la línea defensiva y el portero, Álvaro Fernández, son un seguro de vida.

Barrenetxea por derecha

Del vestuario regresaron los españoles con otra cara. Pasaron de uno de sus momentos más críticos a uno de los mejores. El seleccionador cambió de banda a Puado y Barrenetxea y la variación resultó clave, porque el de la Real Sociedad fue un cuchillo por la derecha.

Se sucedieron las oportunidades deaprovechadas y De la Fuente tuvo que recurrir a la bala que tenía guardada en la recámara. Entró Dani Gómez con el revólver lleno de pólvora y embocó la pelota en la portería en la primera que tocó, en el 68′. Poco después, en el 77′, hizo el segundo en su cuenta particular y abrochó definitivamente el pase a cuartos. El Tiburón de Alcorcón es letal cuando está enchufado.

En los minutos finales, un detalle que no es menor para De la Fuente: entró Riqui Puig, el único futbolista de campo que aún no había jugado. La armonía del grupo es tan importante como las victorias y ese es uno de los secretos de esta Selección que está una vez más entre las ocho mejores de Europa.

Un partido para la historia

Se trata de un simple «evento deportivo«. Es así como se ha bautizado el duelo con Kosovo de esta noche —España no reconoce la independencia unilateral de la exprovincia serbia— y es así como debemos verlo, como un partido de fútbol, una nueva escala en el viaje hacia el Mundial de Qatar 2022. Un encuentro que esconde peligros similares a los disputados ante Grecia o Georgia, en los que La Roja sudó lo indecible, lo que no deja de ser trending topic en este arranque de eliminatorias mundialistas de la UEFA .

Cómo si no interpretar el 1-0 del Portugal-Azerbaiyán, el 1-1 del Francia-Ucrania, el 1-0 del Croacia-Chipre, el 0-2 del Kazajistán-Francia o el 0-1 del Rumanía-Alemania. Nadie gana fácil, está visto, y el empate ante Grecia y la victoria in extremis en Georgia deben valer para que los internacionales de Luis Enrique metan la pierna incluso antes de tomar el túnel de vestuarios de La Cartuja. Fue allí donde hace cuatro meses España brindó un auténtico recital ante Alemania (6-0). Ese estadio es un buen augurio como también tierra del alma para Ramos. El de Camas sólo jugó 45 minutos ante Grecia y ni siquiera saltó al césped en Tiflis. Es de entender la cautela del seleccionador con el madridista, que debe entrar poco a poco en juego tras la lesión de rodilla que le tuvo KO varias semanas. Sergio cumplía ayer 35 años y el mejor regalo (mejor que una tartita) es sumar hoy tres puntos con los que reincorporarse feliz al trabajo en ese Real Madrid al que el inicio de abril reserva emociones fuertes: doble duelo con el Liverpool en Champions y el Clásico.

La otra alegría debería tener el rostro de Gerard Moreno. Una contractura en los isquiotibiales nos ha privado del máximo goleador nacional de LaLiga. Ayer se entrenó con normalidad y podría formar de inicio. Mientras, es de esperar que Dani Olmo, una pieza clave en esta segunda etapa de Luis Enrique en la Selección, vuelva a ser titular. En Tiflis no lo fue, pero su gol salvador en el 92′ parece haberle hecho merecedor de un puesto en el once al igual que en las portadas de los periódicos.

El suizo Bernard Challandes confía en que el inédito duelo con España sirva para acelerar el rodaje de la selección de Kosovo en el concierto internacional. El ranking FIFA la sitúa 117ª (entre Sierra Leona y Nueva Zelanda), pero no debe pasar inadvertido que el pasado miércoles goleaba (4-0) a Lituania en partido amistoso. «Aunque seamos un equipo pequeño, tendremos más oportunidades de ganar si tenemos el balón; para mí, especular con un 1-0 o jugar al contraataque no es fútbol», dice Challandes. Es de elogiar esa filosofía, la de pretender ganarse el sello del buen fútbol para una selección cuya historia en la FIFA echó a rodar en 2016.

Bernard Berisha se cae del once al ser expulsado en la derrota ante Suecia (0-3), mientras que Amir Rrahmani es una baja sensible en defensa, donde la selección no anda sobrada de efectivos. Vedat Muriqi, del Lazio, es el gran lobo en este equipo trufado de jugadores que hacen carrera en el exterior. Como Milot Rashica, medio del Werder Bremen, Bersant Celina, centrocampista del Dijon, o Arbër Zeneli, extremo del Stade Reims que en el amistoso contra Lituania firmó un doblete. Lo dicho, no hay que fiarseSon balcánicos y ya se sabe cómo se les da a los balcánicos con un balón en los pies (Modric), en las manos (Doncic) o incluso en el agua (Serbia y Croacia disputaron la última final olímpica de waterpolo).